El escenario electoral del peronismo sumó un nuevo capítulo con la propuesta de Sergio Uñac, quien pidió que el Partido Justicialista defina su candidato presidencial mediante una interna durante 2026. El planteo surge como respuesta preventiva ante la posible eliminación de las PASO por parte del Gobierno nacional.
Antes de hacerlo público, el dirigente sanjuanino se lo comunicó a Cristina Fernández de Kirchner, quien tomó nota pero evitó fijar una postura. La iniciativa no solo busca ordenar la competencia interna, sino también anticiparse a un cambio en las reglas de juego electoral.
En paralelo, desde el kirchnerismo duro se reavivó el debate sobre el liderazgo de la ex presidenta. En un acto en Tucumán, el ex senador Oscar Parrilli fue tajante: “Si Cristina no es candidata en 2027, perdemos”.
La declaración de Parrilli se dio en el marco de la campaña “Cristina Libre” y volvió a instalar la idea de que no hay alternativa competitiva sin el liderazgo directo de la ex mandataria.
Sin embargo, desde su entorno bajaron rápidamente el tono: “Cristina no puede ser candidata, está presa e inhabilitada”, aclararon, marcando los límites legales que condicionan cualquier estrategia.
Aun así, la jugada política abrió especulaciones dentro del peronismo. Entre ellas, la posibilidad de una fórmula Cristina-Uñac surgida de una interna partidaria. Esta hipótesis, impulsada por sectores cercanos a Víctor Santa María, tendría un doble objetivo:
El debate no está exento de conflictos. La propuesta de internas también genera ruido con dirigentes que orbitan por fuera del PJ formal, como Sergio Massa o Gerardo Zamora, quienes en principio quedarían afuera de ese mecanismo.
No obstante, una fuente partidaria señaló que esto podría resolverse con una habilitación del Congreso del PJ.
Al mismo tiempo, dentro del kirchnerismo circula un diagnóstico preocupante sobre la provincia de Buenos Aires. Algunos dirigentes advierten que Axel Kicillof podría verse debilitado por la crisis económica provincial, un escenario que el propio gobernador expuso recientemente ante intendentes.
Parrilli, sin embargo, rechazó esa lectura y aseguró que su planteo apunta justamente a evitar repetir experiencias de liderazgos débiles como los de Héctor Cámpora o Alberto Fernández.
En el fondo, lo que emerge es una estrategia dual dentro del kirchnerismo: defender públicamente las PASO, pero al mismo tiempo preparar un candidato propio dentro del partido.
La movida de Uñac también generó reacciones internas. Algunos dirigentes cuestionaron el “timing” del anuncio y deslizaron críticas irónicas sobre su rol dentro del propio PJ. Incluso, José Mayans, quien hoy conduce el partido por la situación judicial de Cristina, ya tomó contacto con el sanjuanino para ordenar la discusión.
El resultado es un peronismo que, lejos de definiciones cerradas, juega en varias direcciones al mismo tiempo, en medio de incertidumbre electoral y disputas por el liderazgo.