En un fin de semana marcado por la tensión política, el PRO de Córdoba vivió una interna que terminó con un giro inesperado: el bullrichismo logró quedarse con el control del partido y desplazó al sector más cercano a Mauricio Macri.
La disputa enfrentó a la diputada Laura Rodríguez Machado y al legislador Oscar Agost Carreño contra el espacio liderado por la concejala Soher El Sukaría. Tras cruces públicos y acusaciones cruzadas, la votación del domingo selló el resultado: los aliados se quedaron con el sello partidario.
El nuevo esquema tendrá como presidente a Oscar Tamis, exintendente de Oliva, en una jugada que reconfigura el mapa interno del PRO en una provincia históricamente clave para el macrismo.
La previa de la elección estuvo marcada por un fuerte cruce de comunicados. El macrismo denunció “atropello y manipulación de los plazos”, mientras que el bullrichismo respondió con dureza: “No se bancan la democracia interna en el PRO Córdoba”.
Durante el sábado por la noche, dirigentes nacionales intentaron desactivar el conflicto. Entre ellos, operadores del macrismo porteño buscaron acercar posiciones, pero las negociaciones llegaron tarde.
Según trascendió, uno de los puntos de ruptura fue la intención del macrismo de controlar la estructura legal del partido, una condición que los aliados rechazaron.
El resultado no pasó desapercibido en el plano nacional. En sectores cercanos al oficialismo libertario generó malestar la alianza entre el bullrichismo y uno de los denunciantes del caso Libra.
En particular, el enojo escaló hasta el entorno del jefe de bloque libertario en Diputados, Gabriel Bornoroni, y se replicó en despachos de Casa Rosada, donde no comprenden la jugada política en Córdoba.
Además, se menciona que el armado ganador contó con respaldos indirectos en el plano judicial porteño, lo que habría sido clave para debilitar al macrismo en la disputa legal por el sello. Este punto, sin embargo, no fue confirmado oficialmente.
Lo que tenés que saber:
El resultado también se lee en clave electoral. La disputa por la intendencia de Marcos Juárez aparece como el próximo gran test político.
Allí, la intendenta Sara Majorel quedó debilitada tras la interna, mientras reaparece el exintendente Pedro Dellarosa, con vínculos tanto en el PRO como en el peronismo local.
El interrogante ahora pasa por el rol de los libertarios:
si deciden competir con candidato propio, podrían tensionar aún más la relación con el bullrichismo.
La interna cordobesa dejó más que un resultado partidario: expuso la fragmentación del PRO a nivel nacional y la disputa por el liderazgo opositor.
Con el macrismo en retroceso en este distrito y el bullrichismo avanzando, el escenario abre interrogantes sobre el futuro del partido y su relación con el gobierno nacional.
Por ahora, hay algo claro: la pelea por el poder dentro del PRO está lejos de terminar.