El PRO bonaerense atraviesa horas decisivas en su estrategia electoral rumbo a 2027. Con la gobernación de la provincia de Buenos Aires sin reelección en juego para Axel Kicillof, el espacio amarillo cree que se abre una oportunidad concreta para volver al poder en el principal distrito del país.
En ese contexto, un sector clave del partido impulsa la candidatura de Diego Santilli, actual ministro del Interior, con el objetivo de anticiparse a sus socios de La Libertad Avanza y consolidar un liderazgo propio en territorio bonaerense.
La jugada no es menor: el PRO busca mostrarse como aliado del gobierno de Javier Milei, pero sin resignar identidad ni protagonismo electoral en la provincia.
El respaldo a Santilli no es casual. El dirigente cuenta con antecedentes recientes que lo posicionan como uno de los pocos referentes opositores con victorias en territorio bonaerense, tras imponerse en las legislativas de 2021 y repetir desempeño en 2023.
Además, su nivel de conocimiento en la provincia y su rol dentro del gobierno nacional lo convierten en una figura competitiva frente a un eventual candidato del peronismo.
Sin embargo, el escenario no está despejado. Desde La Libertad Avanza no hay señales de aceptar candidatos “impuestos” y mantienen abierta la posibilidad de presentar una figura propia.
Entre los nombres que circulan aparece el diputado Sebastián Pareja, aunque con bajo nivel de conocimiento público a escala provincial.
El principal impulsor de la unidad con los libertarios es Cristian Ritondo, presidente del PRO bonaerense, quien plantea una coincidencia “casi total” con el rumbo económico y político del gobierno nacional.
En la misma línea, el legislador Alex Campbell remarcó que la demanda de unidad surge directamente del electorado: el votante del PRO, en gran medida, ya acompaña la gestión de Milei.
No obstante, la negociación no es sencilla. Desde sectores libertarios advierten que el candidato debería surgir “por fuera de la casta”, lo que deja abierta la puerta a un outsider.
El trasfondo es claro: una ruptura opositora podría allanar el camino al peronismo en la provincia, el bastión clave para cualquier proyecto nacional.
El PRO también enfrenta desafíos internos. La salida de dirigentes como los hermanos Passaglia en San Nicolás expone las dificultades para mantener cohesión en el armado bonaerense.
Estas fugas podrían impactar directamente en secciones electorales estratégicas como la Segunda y la Cuarta, debilitando el caudal opositor.
Mientras tanto, el debate sigue abierto: ¿unidad total con los libertarios o fortalecimiento previo del PRO en los territorios? Por ahora, no hay definiciones. Pero la carrera hacia 2027 ya empezó.