La posibilidad de una candidatura presidencial de Jorge Brito para 2027 empezó a tomar volumen en el corazón del establishment argentino. Empresarios y dirigentes políticos ya lo mencionan como una opción de centro, en un escenario marcado por el desgaste del gobierno de Javier Milei.
Aunque desde el entorno del titular del Banco Macro aseguran que no tiene intención de saltar a la política, reconocen que su nombre circula con fuerza. Brito, sostienen, cree que puede aportar al país desde el sector privado y entidades como ADEBA.
Sin embargo, consultas realizadas a figuras empresariales y del peronismo revelan otro clima: ven con buenos ojos su eventual candidatura.
El nombre de Brito no surge en el vacío. Responde a una lectura compartida entre distintos sectores de poder: el ciclo libertario podría llegar desgastado a las próximas presidenciales.
Incluso figuras como Mauricio Macri ya habían deslizado su nombre tiempo atrás, junto al de referentes del mundo empresarial como Marcos Galperin.
Hoy, el debate se profundiza. Dentro del establishment aparecen dos miradas:
En ese marco, también aparecen movimientos políticos: el exdiputado Emilio Monzó impulsa la idea de una gran PASO del “panperonismo”, donde el empresario podría competir con el gobernador bonaerense Axel Kicillof.
Detrás de estas especulaciones hay un diagnóstico económico que se repite entre empresarios:
Los sectores que generan dólares crecen, pero los que generan empleo se derrumban.
Según este análisis, Argentina podría llegar a 2027 con cierta estabilidad macroeconómica, pero con una crisis social profunda, un escenario inédito en la historia reciente.
Esa combinación abre la puerta a una demanda social por una alternativa distinta: ni continuidad libertaria ni retorno pleno al kirchnerismo.
Incluso dentro del peronismo se detectan movimientos en ese sentido. La propia Cristina Fernández de Kirchner habría habilitado explorar perfiles más moderados, como el del sanjuanino Sergio Uñac.
El salto de Brito a la política no sería sencillo. Su entorno le advierte sobre los riesgos:
Aun así, mantiene vínculos con figuras clave como Sergio Massa, el gobernador salteño Gustavo Sáenz y el propio Monzó.
Su gestión en el club River Plate también aparece como carta de presentación, destacada incluso por intendentes bonaerenses.
Pero hay una incógnita central: no existen mediciones públicas sobre su potencial electoral. Su instalación, por ahora, se limita al llamado “círculo rojo”.