El expresidente Mauricio Macri pondrá en marcha la próxima semana una gira política por el interior del país con el objetivo de reposicionar al PRO y consolidar una estrategia federal de cara a los próximos años electorales.
El primer tramo del recorrido será el 17 de abril, cuando visite Chaco y Corrientes para reunirse con los gobernadores Leandro Zdero y Gustavo Valdés, además de dirigentes y militantes locales.
La movida se da en un contexto político atravesado por tres factores:
Antes del inicio formal de la gira, Macri participará de la tradicional cena de la Fundación Pensar, organizada por María Eugenia Vidal, donde se espera la presencia de más de 400 asistentes y posibles figuras internacionales.
El relanzamiento del PRO apunta a recuperar presencia en provincias clave donde el partido muestra debilidad, como Córdoba y Tucumán, actualmente atravesadas por conflictos internos.
En Córdoba, el escenario es especialmente adverso para Macri: sectores vinculados a Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta controlan la estructura partidaria local, reduciendo el margen de acción del expresidente.
En paralelo, desde el radicalismo surgen señales ambiguas. El correntino Gustavo Valdés ratificó la alianza histórica con el PRO, pero advirtió que aún es prematuro definir un armado nacional para 2027.
También aparece en escena Maximiliano Pullaro, quien —según trascendidos— considera que una eventual candidatura de Macri podría unificar al espacio opositor. Sin embargo, dentro de la UCR descartan un apoyo automático.
Aunque evita confrontar públicamente con Javier Milei, en el entorno de Macri admiten una mirada crítica sobre la coyuntura política y económica.
Las preocupaciones incluyen:
En el Congreso, el bloque del PRO liderado por Cristian Ritondo tomó distancia: definió no “inmolarse” en defensa del Gobierno, especialmente en debates sensibles como la Ley de Glaciares o cuestionamientos a funcionarios.
Además, el partido trabaja en una agenda propia con foco en: