Si hay una historia de irregularidades en la administración pública, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) tiene un capítulo aparte. En los ‘90, Carlos Menem la llamó "un monumento a la corrupción". Hoy, décadas después, el escándalo sigue.
El nombre que resuena esta vez es el de Dolores Dolberg, una abogada que encontró la manera de beneficiarse dos veces con retiros millonarios. Primero, se acogió a un retiro voluntario con el que cobró 2 millones de pesos por mes durante cuatro años. Ahora, volvió a la entidad con el nuevo gobierno, diseñó un nuevo esquema de retiro… y se lo aplicó a sí misma.
Con la llegada de Alfonso Peña a la dirección de la Entidad Binacional Yacyretá, varios exfuncionarios del macrismo volvieron a la represa. Uno de ellos fue Dolores Dolberg, quien recuperó su puesto como secretaria del Consejo de Administración. Para eso, tuvo que renunciar al pago del retiro voluntario que venía cobrando.
Lo llamativo vino después: Peña la puso a cargo del diseño de un nuevo esquema de retiros voluntarios. Y cuando estuvo listo, Dolberg se acogió a su propio plan. Ahora, en lugar de los 2 millones que cobraba antes, se asegura 12 millones de pesos por mes hasta jubilarse.
La historia no termina ahí. Alfonso Peña, el actual director de Yacyretá, es un hombre cercano a Mauricio Macri. Fueron compañeros en el Cardenal Newman y Peña trabajó en Mirgor, la empresa de Nicolás Caputo, socio histórico del expresidente.
Además, antes de llegar a la EBY, Peña dirigió Decavial, una empresa que en 2008 compró junto a Caputo SA el terreno del Hospital Ferroviario por 6 millones de dólares. Poco después, el gobierno porteño –bajo la gestión de Macri– cambió la zonificación del predio, lo que permitió a las empresas venderlo por 23 millones de dólares.
Con su desembarco en la Entidad Binacional Yacyretá, Peña volvió a rodearse de exfuncionarios macristas. Dolores Dolberg es solo un caso, pero no el único. La duda que queda es: ¿cuántos más están aprovechando este esquema de retiro millonario?