Hay un nombre que aparece siempre, pero casi nunca en primer plano. No da discursos, no firma decretos y no busca cámaras. Sin embargo, cuando se rasca un poco la superficie del poder libertario, Manuel Vidal vuelve a surgir. ¿Quién es y por qué todos lo señalan como una pieza clave que opera desde las sombras?
Manuel Vidal tiene poco más de cuarenta años y una imagen que genera confianza inmediata. Perfil bajo, trato amable y un recorrido político que empezó lejos del mileísmo. Nació en Coronel Pringles, donde aún vive su familia, dedicada al agro. Su madre y su padre explotan un emprendimiento ovino que, en 2018, se formalizó como la SAS “Don Bigote”. En 2024, esa empresa obtuvo la concesión del Frigorífico Ovino Municipal de Indio Rico por una suma baja y sin competencia en la licitación, un dato que en el distrito todavía genera ruido.

El salto fuerte de Vidal no fue empresarial, sino político. Su carrera comenzó en el PRO, dentro del área educativa de la Ciudad de Buenos Aires. Fue subsecretario de Carrera Docente y luego jefe de Gabinete del Ministerio de Educación porteño. Allí tejió vínculos que conserva hasta hoy, incluso después de quedar afuera con la llegada de Jorge Macri.
El giro decisivo llegó cuando se acercó al núcleo libertario. A través de su primo Tomás Vidal, socio de Santiago Caputo en la consultora Move Group, Manuel Vidal se convirtió en uno de los hombres de máxima confianza del estratega presidencial. Desde entonces, su nombre empezó a aparecer asociado a áreas sensibles del Estado.
Aunque nunca fue anunciado oficialmente, distintas fuentes lo ubican orbitando la SIDE, en momentos de fuerte interna dentro del organismo. En ese contexto, Vidal quedó alineado con el esquema de poder de Santiago Caputo, enfrentado al sector que responde a los Menem. Esa disputa no es menor: cruza inteligencia, recaudación y armado político.
El conflicto también llegó al fútbol. Hincha de River Plate, Manuel Vidal integró la comisión directiva del club y fue parte del armado que llevó a Stefano Di Carlo a la presidencia. Pero su presencia generó resistencia: desde el Congreso bajó la orden de que ni él ni nadie del caputismo debía tener peso en River. El trasfondo fue un intento de cortar contratos ligados a Tech Security, empresa vinculada a los Menem.
Hoy, Vidal es visto como uno de los principales articuladores políticos y empresariales del entorno de Santiago Caputo. Tiene influencia en educación, vínculos con el mundo de la inteligencia y llegada a organismos clave del Estado. No figura en los organigramas, pero su nombre circula en cada mesa donde se discute poder.
Mientras las internas se recalientan, Manuel Vidal sigue ahí: sin cargo visible, pero con incidencia real. En la Argentina de hoy, a veces, el poder no se muestra. Se susurra.