La vicepresidenta Victoria Villarruel desembarcó este sábado en La Rioja y dejó una imagen que no pasó inadvertida en el escenario político nacional. En plena Fiesta Nacional de la Chaya, compartió actividades oficiales con el gobernador Ricardo Quintela, uno de los principales referentes del peronismo y una de las voces más críticas del actual Gobierno nacional.
La postal tomó volumen por el momento elegido y por los protagonistas. Villarruel, presidenta del Senado y compañera de fórmula de Javier Milei, se mostró junto a un mandatario provincial alineado con el PJ, en una provincia que el peronismo logró retener tras el cambio de signo político a nivel nacional.
Las imágenes también incluyeron a la vicegobernadora Teresita Madera y a legisladores nacionales del justicialismo, reforzando el carácter transversal del encuentro.
La Rioja no es un territorio neutro para el oficialismo. Es la provincia de origen del clan Menem, hoy con peso específico dentro del armado libertario. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y su primo Eduardo Lule Menem mantienen un vínculo directo con Karina Milei, con quien Villarruel sostiene una relación de abierta confrontación.
En ese contexto, la presencia de la vicepresidenta junto a Quintela fue leída en clave política. No hubo anuncios formales ni definiciones partidarias, pero el gesto fue interpretado como un mensaje hacia el interior del oficialismo, en momentos en que el vínculo entre Villarruel y el núcleo duro del Gobierno aparece prácticamente roto.
Amparada en su rol institucional como presidenta de la Cámara alta, Villarruel viene desplegando una agenda propia en distintas provincias, sin discriminar alineamientos partidarios. En La Rioja, además de participar del evento popular, visitó la Catedral y el Santuario de San Nicolás de Bari, donde mantuvo un encuentro con el obispo Dante Braida.
La dimensión religiosa volvió a ocupar un lugar central en su recorrida, en línea con un discurso que combina federalismo, nacionalismo y fe católica. Ante medios locales, la vicepresidenta remarcó el carácter federal de su gira y aseguró que su objetivo es “recorrer todo el país” para reforzar el vínculo con las provincias.
También expresó su expectativa por participar de los rituales tradicionales de la Chaya y puso en valor el peso cultural de la celebración para la identidad riojana.
Victoria Villarruel compartió agenda con Ricardo Quintela, gobernador peronista y crítico del Gobierno.
La actividad se dio en la Fiesta Nacional de la Chaya, uno de los eventos culturales más importantes del norte argentino.
La Rioja es una provincia clave por el peso del clan Menem dentro del oficialismo libertario.
La vicepresidenta profundiza una agenda propia, por fuera de la gestión cotidiana de la Casa Rosada.
En el Gobierno ya descartan una fórmula Milei–Villarruel para 2027.
La gira se da en un escenario de distanciamiento cada vez más evidente entre la vicepresidenta y el Ejecutivo. En la Casa Rosada ya circula la certeza de que Villarruel no volverá a integrar una fórmula presidencial con Milei en 2027, mientras ella continúa construyendo un perfil propio, con gestos que buscan ampliar su margen político y sostener presencia territorial.
En su agenda en La Rioja, Villarruel adelantó además contactos con referentes de la Iglesia para abordar problemáticas sociales como la ludopatía, la pobreza y la asistencia comunitaria. También figuran recorridas por emprendimientos productivos vinculados a la vid y al olivo, y una visita al Parque Nacional Talampaya.