El debate por la reforma laboral sancionada en el Senado sumó este jueves un nuevo capítulo político de alto voltaje. El jefe del interbloque peronista, José Mayans, salió a cuestionar con dureza tanto el contenido de la norma como el rol que jugaron sectores sindicales y mandatarios provinciales durante el tratamiento parlamentario.
Para el senador formoseño, la ley aprobada es “regresiva y hecha a medida de los empleadores”, en un contexto económico que definió como crítico para los trabajadores. En esa línea, sostuvo que el proyecto impulsado por el oficialismo libertario recorta derechos laborales históricos y avanza sin consensos sólidos.
Además, puso el foco en el trámite legislativo. Según denunció, el proceso fue “improvisado, con cambios de último momento”, al punto de asegurar que no contaba con la versión definitiva del texto pese a que ya había sido girado a la Cámara de Diputados. La acusación dejó expuestas tensiones internas y cuestionamientos al funcionamiento institucional del Congreso.
Uno de los pasajes más duros de la entrevista se concentró en el rol de la CGT durante el debate. Mayans fue categórico:
“No estuvieron a la altura de las circunstancias”.
En declaraciones radiales, sostuvo que la central obrera debió haber convocado a un paro general frente al avance de una reforma que, según su mirada, afecta el sistema de protección del trabajo en la Argentina.
“Son los encargados de preservar el sistema de derecho de los trabajadores”, remarcó, al cuestionar la pasividad sindical ante una ley que considera estructural.
El senador también apuntó contra mandatarios provinciales cuyos representantes acompañaron la votación del oficialismo en la Cámara alta. Mencionó especialmente a Salta, Tucumán y Misiones, con reproches directos hacia el gobernador salteño Gustavo Sáenz.
En ese marco, advirtió sobre un “fuerte impacto negativo en la ANSES” a partir de la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), incluido en la reforma. Según Mayans, el nuevo esquema podría afectar el financiamiento del sistema previsional, aunque no se difundieron aún datos oficiales detallados sobre su alcance real.
Cercano al gobernador Gildo Insfrán, Mayans amplió sus críticas al rumbo económico del Gobierno nacional. Aseguró que el modelo “no va a terminar bien” porque, a su entender, se basa en “la opresión y la usura”.
En ese sentido, vinculó conflictos recientes en provincias como Santa Fe con un clima social que podría profundizarse si continúan las políticas de ajuste y desregulación laboral.
Consultado sobre la conducción del peronismo, el senador evitó definiciones tajantes. Sin embargo, reconoció que Cristina Kirchner “sigue teniendo un lugar en el corazón de mucha gente”, sin pronunciarse sobre liderazgos formales en el actual escenario opositor.
Finalmente, defendió sus expresiones en el recinto, incluso aquellas que generaron rechazo desde la Casa Rosada. En ese punto, recordó que “ningún legislador puede ser cuestionado por sus opiniones en el Parlamento”, amparado por las inmunidades constitucionales.