El contrato se mantuvo fuera del foco público hasta que trascendió el nombre de la institución beneficiada. La Cancillería avanzó con una contratación directa por casi $115 millones con la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI) para brindar capacitación en idioma inglés al personal del ministerio.
El dato no es menor: la AACI está dirigida por María Josefina Roulliet, pareja de Federico Sturzenegger, una de las figuras centrales del Gobierno en materia de desregulación, reducción del Estado y crítica permanente al uso discrecional de fondos públicos.
Gracias @gusalew!
— Pablo Quirno (@pabloquirno) February 15, 2026
No hay absolutamente ninguna irregularidad sino todo lo contrario!
Cancillería ha contratado a AACI desde 2018 para capacitar en idioma inglés a nuestro personal.
En esta oportunidad, al ser la Directora Ejecutiva la esposa de Federico Sturzenegger, se… https://t.co/MD4r26SRvx
La operación generó ruido político inmediato, incluso dentro del propio universo libertario, por el contraste entre el relato oficial de austeridad y una contratación que involucra a un familiar directo de un ministro clave.
Según la documentación oficial, la adjudicación fue por $114.044.133 y tiene como objetivo capacitar en inglés al personal de Cancillería. Sin embargo, la medida abrió interrogantes difíciles de soslayar.
Uno de los puntos que más críticas concentró es que los diplomáticos argentinos deben acreditar dominio avanzado del idioma inglés para ingresar al Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), el organismo que los forma profesionalmente.
La contratación directa —sin licitación pública— y el monto involucrado profundizaron las sospechas sobre criterios de selección, necesidad real del servicio y conflicto de intereses, en un contexto donde el Gobierno suele denunciar prácticas similares cuando involucran a gestiones anteriores.
No es la primera vez que María Josefina Roulliet queda asociada a controversias vinculadas al Estado. Durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando Sturzenegger presidía el Banco Central de la República Argentina, Roulliet fue designada al frente del Fondo Nacional de las Artes.
Aquella designación se produjo pese a que su trayectoria pública estaba ligada principalmente a la gestión cultural y educativa, no a la administración de subsidios estatales. Su salida se concretó tras la entrada en vigencia del decreto anti-nepotismo impulsado por el propio Macri, que obligó a familiares de funcionarios a abandonar cargos en el Estado.
Posteriormente, Roulliet volvió a canalizar recursos públicos a través del régimen de mecenazgo cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, impulsando proyectos del British Art Centre, esquema que permitió aportes privados con beneficios fiscales, pero que también acumuló cuestionamientos políticos.