La Vicepresidenta Victoria Villarruel comenzó a preparar el terreno para una eventual candidatura presidencial y confirmó sus intenciones de competir en 2027 durante una conversación reservada con dirigentes peronistas en La Rioja, en el marco de la Fiesta Nacional de la Chaya.
La escena no fue casual ni menor. Villarruel concentró la atención durante los festejos populares, donde participó de los rituales tradicionales —harina y albahaca incluidos—, pero el verdadero gesto político ocurrió el domingo por la noche, en una cena en la Casa de Gobierno provincial, con el gobernador Ricardo Quintela como anfitrión.
La decisión de la Corte de Estados Unidos de anular los aranceles impuestos por Trump a las importaciones, implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas en Estados Unidos.
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) February 20, 2026
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Según uno de los presentes, el intercambio fue “muy relajado” y se desarrolló en un clima informal. Sin embargo, el contenido de la charla tuvo un peso político que rápidamente trascendió los márgenes del encuentro.
En ese contexto, un dirigente riojano le preguntó a Villarruel si creía que Javier Milei tenía chances de ser reelecto en 2027. La respuesta fue directa y sin rodeos:
“No creo, porque lo eligieron para que gobierne él, pero gobierna la hermana”.
La referencia a Karina Milei no pasó desapercibida. Lejos de incomodar a los comensales, la frase fue bien recibida. Acto seguido, llegó la pregunta que terminó de despejar dudas:
“¿Y vos no querés ser candidata?”.
“¿Y por qué no?”, respondió la Vicepresidenta, con la misma naturalidad con la que había participado de los festejos populares.
La tensión entre el Presidente y su Vice no es nueva. Se originó en los primeros meses de gestión, cuando el entorno más cercano a Karina Milei detectó la autonomía política que podía construir Villarruel y la proyección que le atribuían sectores empresariales y dirigentes como Mauricio Macri, con quien mantuvo varios encuentros.
Desde entonces, la confrontación escaló de manera sostenida. En ambos campamentos coinciden en un diagnóstico: la relación política está rota y no tendría retorno.
Esa ruptura comenzó a expresarse también en el plano discursivo. Este viernes, Villarruel utilizó su cuenta de X para fijar posición frente a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que anuló los aranceles impuestos por Donald Trump a las importaciones.
En ese mensaje, marcó diferencias explícitas con la política de apertura comercial que impulsa la Casa Rosada. “Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno. Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China”, sostuvo.
Y fue más allá: “Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina”.
La Vicepresidenta también advirtió que “la apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales”, y remarcó que el país “no debe conformarse con ser un país de servicios”.
Desde el entorno de Villarruel relativizaron las interpretaciones y aseguraron que, hoy, las únicas figuras instaladas para disputar la Presidencia son Javier Milei y Axel Kicillof. Sin embargo, en sectores del peronismo aparece otra lectura.
Algunos dirigentes creen que para derrotar a los libertarios en primera vuelta se necesita una candidatura que fracture ese electorado. Villarruel podría cumplir ese rol. La especulación, sin embargo, revive un antecedente reciente: la subestimación del crecimiento de La Libertad Avanza en 2023, que terminó facilitando el camino de Milei a la Casa Rosada.