El presidente Javier Milei volvió a activar un viaje oficial al Reino Unido que se viene gestando desde octubre de 2024, cuando recibió en Casa Rosada al ex primer ministro Boris Johnson. Aquella reunión dejó abierta una puerta inesperada: la posibilidad de conocer a Mick Jagger, líder de The Rolling Stones, un deseo personal del mandatario.
El proyecto, que había quedado en pausa, retomó impulso en las últimas semanas con gestiones del canciller Pablo Quirno y la embajadora Mariana Plaza, quien asumió recientemente en Londres. Según trascendió, la visita podría concretarse tras el regreso del Presidente de su gira por Israel, aunque en Casa Rosada admiten que los plazos aún son inciertos.
Más allá del componente simbólico o personal, el viaje tiene un fuerte trasfondo político. Milei dejó entrever que buscará reunirse con el primer ministro británico Keir Starmer, con quien no tiene relación previa, y también con el dirigente Nigel Farage, referente de la derecha europea.
La figura de Farage aparece como un potencial aliado internacional para el libertario, en un contexto donde otros vínculos ideológicos, como el del húngaro Viktor Orbán, perdieron peso tras recientes resultados electorales.
Sin embargo, la agenda diplomática presenta obstáculos concretos. La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas atraviesa cualquier intento de acercamiento bilateral. De hecho, ya generó tensiones recientes, como la fallida reunión entre Quirno y la ministra británica Yvette Cooper durante la cumbre de seguridad en Múnich.
El contexto internacional tampoco juega a favor de Argentina. Brasil, bajo la presidencia de Lula da Silva, firmó acuerdos estratégicos con el Reino Unido, mientras que Chile mantiene vínculos activos con Londres, lo que deja al país en una posición más débil.
En paralelo, las islas atraviesan un proceso económico clave. Empresas británicas e israelíes avanzan en el desarrollo del yacimiento petrolero Sea Lion, que podría comenzar a operar comercialmente en 2028.
Según estimaciones difundidas por el diario The Telegraph, el proyecto podría generar 3.000 millones de libras en las próximas décadas, alimentando un fondo soberano local. Incluso, desde el Reino Unido ya se proyecta a las islas como un posible “nuevo Dubai”, en función de su potencial energético.
A diferencia de su relación con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el vínculo con el Reino Unido carece de una hoja de ruta clara. Incluso se vio afectada la visita de funcionarios británicos a Buenos Aires por falta de acuerdos previos.
Desde Londres, además, ponen condiciones específicas: reactivar vuelos hacia Mount Pleasant y modificar regulaciones que impactan en empresas que operan en las islas.
En este escenario, también generan ruido algunas declaraciones recientes del propio Milei, quien sugirió que los habitantes de Malvinas podrían ser argentinos “si así lo desean”. Esa postura se aleja de la histórica posición diplomática argentina, que no reconoce el principio de autodeterminación en ese territorio.