Las recientes charlas técnicas impulsadas por el Gobierno de Catamarca junto a la empresa MARA en Andalgalá, Belén y Santa María encendieron fuertes críticas por parte de vecinos y sectores locales. Aunque el proceso cumplió con el cronograma administrativo previsto, crecieron los cuestionamientos por la escasa claridad en la información brindada y la falta de respuestas concretas sobre el impacto ambiental y laboral del proyecto minero.
El eje del reclamo apunta a la asimetría en el acceso a la información. Según plantearon asistentes, las exposiciones técnicas no lograron despejar dudas clave, especialmente en torno a la protección del agua, el aire y la tierra. En ese marco, el proceso de consulta quedó bajo sospecha: formalmente se cumplió, pero con baja comprensión por parte de la comunidad.
Además, surgieron críticas por la debilidad técnica de los representantes locales que participan en las instancias de debate. Sin estudios específicos ni datos completos, los planteos quedan limitados a preocupaciones generales, lo que dificulta avanzar en cuestionamientos sólidos frente a la empresa y las autoridades.
Uno de los puntos más sensibles es el empleo. Durante las charlas se mencionaron oportunidades laborales, pero sin precisiones concretas. Para muchos vecinos, estas promesas resultan insuficientes y generan desconfianza sobre el verdadero impacto económico del proyecto.
Lo que tenés que saber:
La percepción dominante es que el proceso se limita a cumplir requisitos formales sin garantizar un debate profundo. En ese contexto, la transparencia queda en entredicho y crece la sensación de que las decisiones ya estarían tomadas.
Con este escenario, las próximas audiencias públicas generan más incertidumbre que expectativa. Distintos sectores advierten que podrían convertirse en una instancia meramente administrativa, sin incidencia real en la decisión final.
El riesgo, según coinciden voces críticas, es que el debate quede reducido a expresiones de malestar sin impacto concreto en el proyecto. Esto podría profundizar la distancia entre la comunidad y las instituciones, en un tema tan sensible como la explotación minera.
Hasta el momento, ni el Gobierno provincial ni la empresa ampliaron detalles técnicos clave ni respondieron públicamente a estos cuestionamientos. Ese vacío de información alimenta la desconfianza y tensiona el clima social en las localidades involucradas.