La interna en el corazón del Gobierno volvió a escalar con fuerza tras un gesto político imposible de ocultar. La inauguración del Centro Nacional de Antiterrorismo (CNA), presentada como un paso clave en la cooperación con Estados Unidos, terminó mostrando una fuerte disputa de poder dentro del oficialismo.
El acto, encabezado por la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) junto al FBI y con la presencia del embajador estadounidense Peter Lamelas, tuvo ausencias que generaron ruido inmediato: no participaron la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, ni el ministro de Defensa, Carlos Presti.
La situación resulta aún más llamativa porque el nuevo organismo articula justamente áreas bajo la órbita de ambos ministerios, además de la SIDE, la Unidad de Información Financiera, ARCA, Migraciones, Cancillería y Justicia.
Según fuentes oficiales, la ausencia no fue casual. La decisión de que Monteoliva y Presti no asistieran habría sido directa de Karina Milei, en una jugada que apunta a reconfigurar el control del sistema de inteligencia.
El movimiento impacta de lleno en el esquema de poder de Santiago Caputo, principal estratega del oficialismo, quien considera la estructura de inteligencia como un activo clave, no solo operativo sino también político.
En ese marco, trascendió que Caputo ya dejó en claro su postura: si pierde injerencia sobre la SIDE, evaluaría dar un paso al costado. La tensión no es menor, ya que el área funciona como un canal directo de vínculo con Washington.
Lejos de proyectar una imagen de coordinación institucional, el lanzamiento del CNA dejó al descubierto las fisuras internas del Gobierno en áreas sensibles.
Lo que tenés que saber:
La tensión se da además en un contexto internacional delicado, con creciente preocupación por conflictos globales y la agenda de seguridad en la región.
En paralelo, la relación con Estados Unidos sumó gestos concretos. En medio de la escalada con Irán, el director de la CIA, John Ratcliffe, recibió en Langley al titular de la SIDE, Cristian Auguadra.
El encuentro fue interpretado como un respaldo al esquema de inteligencia que responde al entorno de Caputo, lo que agrega una dimensión geopolítica a la interna local.
La fractura no se limita a los despachos. En los últimos días, también se reflejó en el plano público con cruces en redes sociales entre Lilia Lemoine y el influencer libertario Daniel Parisini (“Gordo Dan”), evidenciando un nivel de confrontación que antes se intentaba evitar.
El episodio del CNA, que buscaba mostrar fortaleza institucional, terminó exponiendo lo contrario: un oficialismo atravesado por disputas de poder en uno de los sectores más sensibles del Estado.