La Casa Rosada comenzó a mover fichas para recomponer el vínculo con gobernadores dialoguistas y evitar un escenario de confrontación total antes del calendario electoral de 2027. En ese marco, enviados de Santiago Caputo y Lule Menem iniciaron conversaciones informales con dirigentes cercanos al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, con el objetivo de explorar un eventual acuerdo político.
Según fuentes del entorno del mandatario santafesino, Pullaro no participó directamente de las conversaciones, aunque admiten que existen dirigentes de su confianza que sí mantienen contactos con operadores libertarios. En paralelo, desde Santa Fe aseguran que perciben señales concretas de la administración de Javier Milei para reducir la confrontación con gobernadores aliados o dialoguistas.
Uno de los actores clave en esa estrategia es el ministro del Interior, Diego Santilli, quien viene articulando puentes con mandatarios provinciales. En las últimas semanas, el Gobierno nacional avanzó con transferencias para la caja jubilatoria santafesina y también aceleró negociaciones por obras y mantenimiento de rutas nacionales, un reclamo histórico de Pullaro por el deterioro de los corredores que atraviesan la provincia.
En Santa Fe interpretan que algunos movimientos de La Libertad Avanza responden a esa lógica de distensión. Entre ellos aparece la posibilidad de impulsar candidaturas “de baja intensidad” para la gobernación y la intendencia de Rosario.
Los nombres que circulan son los de los diputados nacionales Nicolás Mayoraz y Agustín Pellegrini, aunque dentro del espacio libertario rechazan que exista una retirada política en la provincia.
Desde el entorno de la diputada Romina Diez, dirigente de máxima confianza de Karina Milei, negaron cualquier repliegue electoral.
“Santa Fe es clave y no la vamos a regalar”, señalaron cerca de la legisladora.
La tensión interna refleja además una disputa de estrategia dentro del oficialismo nacional. Mientras el sector político ligado a Santiago Caputo impulsa acuerdos pragmáticos con gobernadores para evitar derrotas provinciales, el armado territorial de Karina Milei había sostenido hasta ahora una postura más confrontativa.
La prioridad inmediata del Gobierno es reunir votos en el Congreso para avanzar con la eliminación de las PASO. En Balcarce 50 consideran que una primaria opositora amplia podría fortalecer al peronismo de cara a la próxima presidencial.
En la Casa Rosada creen que un escenario de tercios en varias provincias podría terminar beneficiando al PJ si el voto antiperonista se fragmenta entre oficialismo nacional y gobernadores aliados.
Las conversaciones no se limitan a Santa Fe. Según trascendió, los primeros mandatarios provinciales convocados por el oficialismo fueron el mendocino Alfredo Cornejo y el entrerriano Rogelio Frigerio, ambos aliados electorales de LLA en las legislativas.
Los gobernadores participaron de reuniones políticas junto a Karina Milei, Santilli y Lule Menem en la Casa Rosada. Allí comenzaron a discutirse posibles esquemas de convivencia electoral hacia 2027.
Sin embargo, persiste una fuerte desconfianza entre los mandatarios provinciales. La principal duda es qué ocurrirá si los gobernadores acompañan este año la eliminación de las PASO y luego el oficialismo decide competir agresivamente por las gobernaciones.
“¿Qué garantía tienen de que Milei no vaya a fondo por las provincias en 2027?”, deslizó un operador cercano a uno de los gobernadores aliados.
La discusión podría postergarse hasta marzo del próximo año, momento en que varias provincias comenzarían a definir sus cronogramas electorales y el cierre de fórmulas para gobernador.