La frustrada designación de Guillermo Montenegro en el Ministerio de Justicia nacional empezó a generar consecuencias políticas que ya impactan en la interna oficialista de Mar del Plata y en el vínculo entre el PRO y La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires.
La decisión de Karina Milei de impulsar a Juan Bautista Mahiques para el área de Justicia dejó afuera al actual senador provincial y provocó malestar tanto en sectores de Comodoro Py como dentro del armado político que Montenegro venía construyendo junto al oficialismo libertario.
El movimiento no pasó inadvertido en el tablero bonaerense. Montenegro había sido uno de los principales impulsores de la alianza entre el PRO y los libertarios, incluso encabezando la boleta de La Libertad Avanza en la Quinta Sección Electoral durante las legislativas pasadas.
Sin embargo, tras quedar fuera del gabinete nacional, el dirigente marplatense comenzó a mostrar señales de un regreso político al núcleo duro del PRO que lidera Mauricio Macri.
Uno de los movimientos que más repercusión tuvo en la política local fue la decisión de Montenegro de modificar el nombre de su bloque de concejales en el Concejo Deliberante.
El espacio dejó atrás la denominación “Vamos Juntos” para volver a identificarse directamente como PRO.
La decisión se oficializó apenas un día después de la cumbre del PRO bonaerense realizada en la sede partidaria de Balcarce, donde Macri reunió a dirigentes para empezar a delinear una estrategia de reconstrucción partidaria y posicionamiento rumbo a las elecciones de 2027.
En la escena política marplatense interpretan el cambio como una señal concreta de diferenciación respecto de La Libertad Avanza.
Fuentes políticas locales sostienen que Montenegro ahora busca “reabrazarse” al PRO tras comprobar que dentro del esquema libertario “no era el elegido” para desembarcar en el gabinete nacional.
La tensión también empieza a reflejarse dentro del gobierno municipal de Mar del Plata.
Mientras Montenegro permanece en uso de licencia tras asumir como senador provincial, el intendente interino Agustín Neme gana centralidad en el armado político local.
Sectores internos del PRO consideran que Neme debería ser el candidato natural del oficialismo en la próxima disputa municipal. Pero para consolidar ese escenario necesitan que continúe al frente del Ejecutivo local hasta el año electoral.
Ese panorama, sin embargo, no está asegurado. Montenegro nunca renunció a la intendencia y conserva control político sobre el bloque de concejales que le responde.
Tras la caída de su posible llegada al Ministerio de Justicia comenzaron a circular versiones sobre un eventual regreso al municipio. Cerca del senador provincial rechazaron públicamente esa posibilidad, aunque admiten que trabajan en una estrategia bonaerense alineada con una eventual candidatura de Diego Santilli.
En paralelo, dentro de La Libertad Avanza destacan la gestión de Neme y valoran especialmente la incorporación de dirigentes libertarios en áreas estratégicas del municipio, entre ellas Obras Sanitarias.
Ese acercamiento alimenta especulaciones sobre un vínculo político entre Neme y los libertarios por fuera de Montenegro.
“Hablamos con los libertarios desde hace dos años, pero no nos pusimos el buzo violeta”, deslizó una fuente cercana al gobierno local, marcando diferencias con la estrategia electoral que había desplegado Montenegro durante la campaña legislativa.
A la vez, el oficialismo marplatense suma nuevos focos de conflicto en el Concejo Deliberante.
Los radicales alineados con Maximiliano Abad impulsaron un proyecto para transferir los hoteles de Chapadmalal a la órbita de la Universidad Nacional de Mar del Plata. La iniciativa fue rechazada por concejales libertarios, que la calificaron como un “ataque al gobierno nacional”.
La discusión expuso nuevas fracturas dentro del amplio frente oficialista local y anticipa una disputa política cada vez más intensa rumbo a 2027.