La delicada situación económica que atraviesan los municipios bonaerenses empieza a encender señales de alarma en todo el territorio provincial. Intendentes de distintos espacios políticos reconocen que la combinación entre la caída de la coparticipación y la merma en el cobro de tasas municipales está poniendo al límite las cuentas comunales.
En ese contexto, la Provincia giró días atrás la primera de las cinco cuotas del Fondo de Fortalecimiento Municipal, aprobado por la Legislatura bonaerense a fines del año pasado. Sin embargo, lejos de representar un alivio estructural, en varios distritos consideran que los montos son insuficientes frente al incremento de costos y las obligaciones financieras que enfrentan.
Desde distintos municipios admiten en reserva que una parte importante de esos recursos terminará utilizándose para garantizar el pago de salarios y aguinaldos de mitad de año, ante el temor de no poder cumplir con los trabajadores municipales.
La situación impacta tanto en comunas del oficialismo como de la oposición. En los municipios aseguran que la baja de la actividad económica redujo de manera sensible el ingreso por tasas, mientras que la coparticipación provincial también sufrió una fuerte desaceleración.
La secretaria de Hacienda de Junín, Lorena Linguido, explicó con crudeza el escenario actual y relativizó el impacto real de los fondos enviados por la Provincia.
Según detalló, el distrito recibió alrededor de 50 millones de pesos, una cifra que hoy tiene un alcance muy limitado frente al costo de la obra pública.
“Para tener una dimensión, una cuadra de asfalto cuesta alrededor de 60 millones”, señaló la funcionaria.
Además, precisó que una cuadra de cordón cuneta ronda los 14 millones, mientras que una obra de mejorado puede acercarse a los 20 millones de pesos.
En ese sentido, Linguido reconoció que el dinero “todo suma”, pero aclaró que será incorporado a un esquema más amplio de inversión en infraestructura.
Más allá del discurso oficial, puertas adentro varios intendentes ya empiezan a proyectar un escenario complejo para los próximos meses. La principal preocupación está puesta en el pago de salarios y especialmente del medio aguinaldo de junio.
“Si no empezamos ahora a hacer una reserva, cuando llegue el momento no vamos a poder cumplir a los trabajadores”, admitió en off un intendente radical del interior bonaerense.
La frase refleja la preocupación que atraviesa a los jefes comunales de los 135 municipios, en un contexto donde los gastos corrientes crecen por encima de los ingresos y la obra pública quedó prácticamente paralizada en numerosos distritos.
En paralelo, los intendentes vienen reclamando mayor asistencia financiera y mecanismos que permitan sostener las cuentas municipales en un año marcado por la recesión y la caída del consumo.
Aunque el Fondo de Fortalecimiento Municipal fue presentado como una herramienta para aliviar a los distritos, en los municipios aseguran que la magnitud de la crisis obliga a priorizar gastos básicos por encima de nuevas inversiones.
La preocupación ya atraviesa a intendentes del peronismo, la UCR y el PRO, que coinciden en que el segundo semestre podría ser todavía más complejo si no mejora la recaudación o si no aparecen nuevos mecanismos de asistencia.