La exposición del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, este miércoles en la Cámara de Diputados se convirtió en uno de los episodios políticos más sensibles para el Gobierno de Javier Milei. Mientras distintos bloques opositores aseguran que evitarán caer en “provocaciones” del vocero presidencial, en los pasillos del Congreso empezó a circular una idea que elevó la tensión política: impedir físicamente que el funcionario abandone el recinto antes de responder todas las preguntas.
La estrategia, bautizada informalmente como “operación piquete”, comenzó a comentarse entre legisladores del peronismo, sectores del radicalismo alineados con Martín Lousteau, la Coalición Cívica y representantes provinciales. Según trascendió en conversaciones parlamentarias, el objetivo sería bloquear las salidas del recinto para evitar una escena similar a la que protagonizó Guillermo Francos, cuando dejó una sesión en medio de cuestionamientos opositores.
“No queremos el show, queremos ir al hueso”, señalaron desde Unión por la Patria tras una reunión reducida encabezada por Germán Martínez, Paula Penacca y Cecilia Moreau. El foco opositor estará puesto en temas sensibles de la gestión libertaria: universidades, discapacidad, caída del salario real, baja del consumo y la situación patrimonial del propio Adorni.
En la previa de la sesión, distintos bloques coincidieron en endurecer el tono sobre temas económicos y políticos que golpean al Gobierno nacional.
El diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, sostuvo que las preguntas apuntarán a “temas de gestión que aún siguen sin respuestas”. En paralelo, algunos legisladores admiten que existe presión interna para protagonizar momentos virales en redes sociales durante la sesión.
“Todos quieren sus minutos para el video de Instagram”, ironizó un diputado del interior al describir el clima previo al debate.
La versión más explosiva de la jornada surgió en conversaciones informales entre legisladores de ambas cámaras. Según esas versiones, sectores opositores evalúan obstaculizar las salidas del recinto para exponer políticamente a Adorni si intenta retirarse antes del cierre.
El recinto de Diputados tiene siete accesos: laterales, posteriores y conexiones con el Salón de los Pasos Perdidos. Allí suelen concentrarse periodistas, asesores y legisladores durante las sesiones calientes. La eventual maniobra requeriría coordinación política y logística, además de una fuerte exposición mediática.
Entre bromas y comentarios cargados de tensión, un dirigente peronista llegó a ironizar: “Vamos a soltar jubiladas en el recinto”.
La hipótesis que circula es que, si Adorni no pudiera salir por detrás del estrado de Martín Menem, debería atravesar el recinto bajo abucheos y silbidos opositores. En el Congreso reconocen que la escena tendría un fuerte impacto político y televisivo.
Sin embargo, fuentes parlamentarias advierten que el operativo sería prácticamente imposible si interviene Casa Militar, como ocurre durante la Asamblea Legislativa presidencial. En esos casos, los controles de acceso quedan completamente restringidos y la circulación interna pasa a estar bajo control de seguridad.
El esquema diseñado por la Casa Rosada y el secretario parlamentario Adrián Pagán prevé un formato extenso y rígido.
Tras la exposición inicial de Adorni, hablarán los bloques minoritarios con tiempos limitados. Luego llegarán las preguntas de espacios como Innovación Federal, Provincias Unidas, el PRO y la UCR.
El tramo final quedará reservado para el peronismo, que dispondría de unos 68 minutos para interrogar al funcionario. Allí aparece una de las mayores preocupaciones opositoras.
“No queremos que se pudra porque nosotros vamos al final y los nuestros se van a quedar sin preguntar si se levanta y se va”, admitieron desde el bloque conducido por Martínez.
La sesión, que inicialmente fue pensada como un trámite parlamentario más, amenaza con convertirse en otro capítulo de máxima confrontación entre el oficialismo libertario y una oposición que busca capitalizar el desgaste político del Gobierno.