La interna política en Morón volvió a sumar tensión. En medio de la disputa cada vez más abierta entre el intendente Lucas Ghi y el exjefe comunal Martín Sabbatella, el espacio de Nuevo Encuentro concretó un movimiento con fuerte impacto territorial: incorporó al histórico goleador de Deportivo Morón, Damián Akerman, al equipo político de la senadora bonaerense Mónica Macha.
La decisión fue interpretada dentro del peronismo local como una señal directa de fortalecimiento del armado que responde a Sabbatella, en un escenario donde el oficialismo municipal y el kirchnerismo duro ya se preparan para la disputa electoral de 2027.
Akerman venía desempeñándose en el área de Deportes del municipio, pero presentó su renuncia luego de una serie de conflictos administrativos vinculados a descuentos salariales que él mismo expuso públicamente.
“Necesito un sueldo para vivir, no estoy salvado ni mucho menos”, expresó el exdelantero en declaraciones recientes.
La salida del exfutbolista se produjo en paralelo a la consolidación del espacio político que encabeza Sabbatella, quien ya dejó trascender su intención de volver a competir por la intendencia de Morón.
La incorporación fue oficializada por la propia Mónica Macha a través de redes sociales. La legisladora explicó que Akerman trabajará en iniciativas vinculadas al deporte y la inclusión social.
“El deporte es un pilar fundamental para reconstruir lo comunitario”, sostuvo Macha tras una reunión de la que también participó José María Vittorio.
Sin embargo, en la política local la lectura va mucho más allá de una convocatoria deportiva o social. El desembarco del ídolo del “Gallo” aparece como una jugada de alto impacto simbólico y territorial para fortalecer la estructura de Nuevo Encuentro.
En el entorno de Ghi observan el movimiento como parte de la estrategia de Sabbatella para recuperar centralidad política en el distrito, especialmente después de la elección interna partidaria donde el actual intendente logró consolidar poder propio.
La tensión entre ambos sectores viene escalando desde hace meses y podría profundizarse a medida que se acerque el calendario electoral.
Uno de los puntos centrales del conflicto político tiene que ver con el futuro liderazgo del distrito. Si no hay modificaciones en la legislación vigente sobre reelecciones indefinidas, Lucas Ghi no podrá presentarse nuevamente como candidato a intendente.
Ese escenario obliga al actual jefe comunal a comenzar a construir una figura competitiva que represente la línea política del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio con el que hoy busca diferenciarse dentro del peronismo bonaerense.
Mientras tanto, Sabbatella apuesta a reposicionarse como referencia central del kirchnerismo en Morón y ya trabaja en el armado territorial pensando en recuperar el municipio.
La figura de Akerman tiene un valor político y emocional difícil de ignorar en el oeste bonaerense. El exdelantero es considerado el máximo ídolo de la historia de Deportivo Morón.
Nacido en Morteros, Córdoba, y formado futbolísticamente en Newell’s, llegó al club en 2003 y terminó convirtiéndose en el máximo goleador histórico de la institución con 160 goles y el futbolista con más presencias oficiales, alcanzando los 431 partidos.
Su imagen quedó definitivamente ligada al ascenso al Nacional B en 2017 y a una etapa histórica para el club, atravesando tanto el viejo estadio Francisco Urbano como el actual.
En septiembre de 2022 tuvo su despedida oficial a los 42 años, en un reconocimiento masivo que lo consolidó como una de las grandes referencias deportivas y populares del distrito.
Ahora, su desembarco en el esquema político de Nuevo Encuentro abre una nueva etapa donde fútbol y política vuelven a cruzarse en Morón.