La CGT profundizó su enfrentamiento con el Gobierno y con parte del Poder Judicial luego del fallo que dejó sin efecto una cautelar y habilitó la aplicación de la reforma laboral. El dirigente sindical Cristian Jerónimo, integrante de la conducción cegetista, calificó la resolución como “grave” y aseguró que la central obrera ya analiza avanzar ante la Corte Suprema.
En declaraciones radiales, Jerónimo cuestionó además la continuidad de uno de los magistrados involucrados en la resolución judicial, al considerar “inadmisible” que se haya oficializado la extensión de su mandato pese a haber superado la edad límite establecida.
Para el sindicalista, la situación “evidencia un manejo cuestionable de las instituciones” y abre un nuevo foco de tensión entre el sindicalismo y sectores del Poder Judicial en medio del conflicto por la reforma laboral impulsada por el oficialismo.
Desde la conducción gremial confirmaron que el equipo jurídico de la central obrera evalúa presentar recusaciones contra los jueces intervinientes y avanzar con nuevas acciones judiciales para frenar la aplicación de la normativa.
La estrategia sindical, según anticipó Jerónimo, no quedará reducida a una sola protesta callejera, sino que formará parte de un plan sostenido de resistencia política, judicial y gremial.
En este contexto, la CGT convocó a una movilización hacia Plaza de Mayo en la antesala del 1° de Mayo, con el objetivo de rechazar la reforma laboral y visibilizar el malestar social frente a la situación económica.
La protesta buscará reunir a sindicatos de distintos sectores, organizaciones sociales y espacios políticos que cuestionan el rumbo económico del Gobierno.
Jerónimo también apuntó contra los indicadores oficiales de empleo y salarios difundidos por el Gobierno nacional. Según sostuvo, los números “no reflejan la realidad cotidiana” de los trabajadores.
El dirigente gremial afirmó que existe un deterioro sostenido del poder adquisitivo y que los ingresos salariales continúan perdiendo terreno frente a la inflación.
En contrapartida, reveló que la central obrera trabaja junto a sectores académicos en la elaboración de indicadores propios sobre inflación, pobreza y empleo. Esos informes, según indicó, serían difundidos en las próximas semanas como una herramienta alternativa para medir el impacto económico y social.
Consultado sobre el escenario social, Jerónimo no descartó un incremento de la conflictividad y dejó abierta la posibilidad de avanzar con medidas de fuerza más contundentes en caso de que continúe el deterioro económico.
“El malestar crece en amplios sectores”, deslizó el sindicalista al referirse a las dificultades económicas que atraviesan trabajadores formales e informales.
En paralelo, la conducción de la CGT mantiene conversaciones con distintos espacios políticos y sociales con la intención de ampliar consensos y fortalecer una postura común frente a las políticas laborales y económicas del Gobierno.
Pese al endurecimiento del discurso, Jerónimo remarcó que la movilización prevista será “pacífica”, aunque con un mensaje de fuerte oposición al rumbo actual de la administración nacional.