La disputa política entre el cordobesismo y el Gobierno nacional entró en una nueva etapa. El gobernador Martín Llaryora decidió profundizar el enfrentamiento con el oficialismo libertario en medio de la caída de la imagen del presidente Javier Milei, la crisis económica y el creciente conflicto por la situación de PAMI en Córdoba.
El detonante fue el impacto territorial que generó la crisis de la obra social nacional, especialmente tras el cierre de prestadores y los problemas de atención médica que afectan a miles de afiliados. En el llaryorismo consideran que el desgaste golpea de lleno al diputado nacional libertario Gabriel Bornoroni, hoy señalado como el principal adversario político del gobernador de cara al armado electoral rumbo a 2027.
En ese contexto, el Gobierno provincial activó un operativo político para consolidar el respaldo de los intendentes peronistas y frenar el avance de La Libertad Avanza en el interior cordobés.
La estrategia fue ejecutada por el ministro de Gobierno, Manuel Calvo, quien encabezó una reunión con más de un centenar de intendentes peronistas. Allí transmitió un mensaje claro: habrá asistencia económica y respaldo político desde la Provincia para quienes se mantengan alineados con el proyecto cordobesista.
Según trascendió, el oficialismo provincial viene realizando desde hace semanas un relevamiento político municipio por municipio. En la Gobernación hablan de un “semáforo” para medir el nivel de cercanía de cada intendente con el espacio de Llaryora.
El esquema refleja la decisión del gobernador de endurecer la relación con quienes puedan fortalecer a La Libertad Avanza en Córdoba.
Además, desde el cordobesismo dejaron trascender que el respaldo a algunas iniciativas impulsadas por Milei, como la reforma electoral, dependerá de que la Casa Rosada reduzca la influencia política de Bornoroni y enfríe posibles acuerdos opositores con el senador Luis Juez y el diputado radical Rodrigo de Loredo.
El conflicto por PAMI se transformó en el principal campo de batalla entre el Gobierno provincial y los libertarios.
Tras la reunión política, Calvo instruyó a los intendentes para que presentaran reclamos formales por la deuda y los problemas de atención de la obra social nacional en distintas oficinas del organismo.
En el entorno de Llaryora consideran que el deterioro del sistema impacta directamente en la imagen del oficialismo nacional y particularmente en Bornoroni, quien quedó asociado al manejo político del espacio libertario en Córdoba.
Uno de los casos más sensibles es el de Marcos Juárez, donde el cierre de una clínica que atendía afiliados de PAMI dejó sin cobertura médica a más de 5.000 personas en la región.
Como respuesta, la Provincia planea anunciar en las próximas semanas la ampliación del hospital local. La medida tendrá además un fuerte componente político, ya que coincidirá con el inicio de la campaña electoral municipal prevista para septiembre.
Mientras crece la tensión con la Nación, en el entorno del gobernador comenzaron a circular mensajes de apoyo a una futura reelección de Llaryora.
Intendentes que participaron de la reunión con Calvo impulsaron en grupos de WhatsApp un “operativo clamor” para respaldar la continuidad del mandatario provincial y coordinar el calendario electoral municipal con el provincial.
La estrategia incluye recorridas por el interior cordobés y anuncios de obras y fondos para municipios alineados con el oficialismo.