sábado 02 de mayo de 2026 - Edición Nº5063

Nacionales | 30 abr 2026

Economía y consumo en crisis

Economía en “K”: crecen el agro y la minería, pero se desploman industria, comercio y consumo

Mientras el Gobierno destaca señales de estabilidad macroeconómica, los datos oficiales muestran una economía cada vez más fragmentada. Sectores vinculados al agro, la minería y la energía crecen, pero la industria, el comercio y la construcción profundizan la caída del empleo y el consumo en Argentina.


La economía argentina atraviesa una recuperación desigual que ya empieza a mostrar efectos concretos sobre la actividad, el empleo y el consumo. Aunque algunos indicadores macroeconómicos reflejan cierta estabilidad, la actividad real exhibe una fractura cada vez más profunda entre sectores que avanzan y otros que siguen en retroceso.

Economistas y analistas comenzaron a definir este fenómeno como una “economía en K”: una estructura donde una parte de la actividad crece mientras otra se derrumba. Pero lejos de tratarse de un equilibrio entre ganadores y perdedores, especialistas advierten que el deterioro afecta a una porción mucho más grande del entramado productivo.

Los últimos datos del Indec confirmaron esa tendencia. El EMAE registró una caída general del 2,1%, aunque el promedio oculta diferencias extremas entre rubros.

Entre los sectores con mejor desempeño aparecen:

  • Pesca: +14,8%
  • Minería: +9,9%
  • Agro: +8,4%

En contraste, los sectores más vinculados al mercado interno sufrieron fuertes retrocesos:

  • Industria: -8,7%
  • Comercio: -7%
  • Construcción: continúa en caída

La dinámica expone una economía partida, donde los rubros exportadores ganan peso mientras las actividades que más empleo generan pierden terreno.


Consumo en caída y fábricas semiparalizadas


La contracara de la estabilidad financiera aparece en el consumo. Las ventas en supermercados marcaron una baja nacional del 3,1%, con provincias donde el desplome alcanzó hasta el 12%.

A eso se suma la caída del Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella, que retrocedió 5,7% en abril, reflejando un deterioro en las expectativas sociales.

El economista José Castillo describió el escenario como “una K donde una patita va para arriba y otra para abajo”, en referencia a la fuerte divergencia entre sectores económicos.

La situación industrial también refleja la magnitud de la desaceleración. Según los datos oficiales, la capacidad instalada opera apenas al 53%, lo que implica que casi la mitad de las fábricas trabajan a media máquina o permanecen paralizadas.

El escenario se complejiza por la combinación de:

  • Tipo de cambio apreciado
  • Apertura importadora
  • Menor demanda interna
  • Caída del crédito productivo

Ese combo afecta especialmente a industrias nacionales y comercios vinculados al mercado interno.


Melconian advirtió sobre una “fragmentación regresiva”


Uno de los diagnósticos más contundentes llegó de parte del economista Carlos Melconian, quien sostuvo que no existe una economía “a dos velocidades”, sino una fragmentación mucho más profunda.

“Lo de dos velocidades que da idea de simetría, no es cierto. No hay dualidad. Hay fragmentación regresiva”, señaló en una columna publicada en La Nación.

Según su análisis, los sectores ganadores —como energía, minería y agro— representan apenas cerca del 20% de la economía, mientras que los sectores en crisis —industria, comercio y construcción— concentran alrededor del 50% del PBI.

La consecuencia directa es un crecimiento económico que no logra derramar sobre el empleo ni mejorar el poder adquisitivo.


Empresas cerradas y aumento de la morosidad


El impacto de la recesión también se traslada al tejido empresarial. De acuerdo con los datos mencionados en el informe, más de 22.800 empresas cerraron desde 2023, mientras que la morosidad bancaria alcanzó niveles máximos en dos décadas.

En paralelo, el dólar mantiene cierta calma financiera, aunque algunos economistas sostienen que parte de esa estabilidad responde a la menor demanda de importaciones y producción.

“Al final, la economía terminó adoptando la K que el discurso decía haber enterrado”, deslizó un funcionario citado en el análisis.


Qué significa la “economía en K”


El concepto se popularizó durante la pandemia de Covid-19. El analista estadounidense Peter Atwater utilizó la figura de la “K” para describir una recuperación desigual: mientras algunos sectores y trabajadores mejoraban su situación, otros quedaban rezagados.

En Argentina, esa lógica se replica con características propias. El crecimiento se concentra en actividades exportadoras intensivas en capital, pero con menor capacidad de generación de empleo.

En cambio, los sectores que sostienen el trabajo y el consumo interno son los más afectados por la caída de la actividad.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias