La Legislatura bonaerense atraviesa uno de los momentos de mayor parálisis política del año. A casi dos meses del inicio del período de sesiones ordinarias, las comisiones todavía no fueron constituidas y el funcionamiento parlamentario quedó prácticamente bloqueado por las internas que atraviesan tanto al oficialismo como a la oposición libertaria.
El conflicto impacta de lleno sobre el tratamiento de expedientes sensibles vinculados a seguridad, salud, educación y reforma electoral, que hoy no pueden avanzar por la falta de integración de los espacios de trabajo legislativo.
El principal foco de tensión se concentra en el reparto de poder dentro de las comisiones estratégicas, donde distintos sectores buscan quedarse con el control político y parlamentario en un año atravesado por la discusión electoral.
La situación más delicada se vive en el Senado provincial, donde las diferencias internas dentro de Fuerza Patria exponen la disputa entre el sector alineado con Axel Kicillof, el massismo y el kirchnerismo.
Uno de los puntos centrales es la definición de la presidencia de la comisión de Legislación General, vacante tras la salida de Gustavo Soos. Allí aparecen distintos nombres en pugna: desde la massista Malena Galmarini hasta dirigentes cercanos al oficialismo provincial como Germán Lago y Ayelén Durán.
En paralelo, otras comisiones de peso institucional seguirían bajo control peronista. Según fuentes legislativas, Emmanuel González Santalla continuaría en Asuntos Constitucionales y Acuerdos, mientras que Marcelo Feliú haría lo propio en Presupuesto.
Sin embargo, la mayor disputa pasa hoy por la comisión de Reforma Política, convertida en un espacio clave frente a los debates que se vienen sobre:
En ese marco, incluso trascendió que la vicegobernadora Verónica Magario habría intervenido para intentar destrabar el conflicto y cerrar un acuerdo interno. Hasta ahora, las negociaciones siguen abiertas y sin resolución definitiva.
El trasfondo político también dejó expuesta la pérdida de capacidad de maniobra del kicillofismo dentro del esquema legislativo. El kirchnerismo terminó imponiendo a Mario Ishii en la línea de sucesión del Senado, reflejando el peso numérico que conserva el espacio.
En la Cámara de Diputados bonaerense el escenario tampoco logra normalizarse. Aunque el oficialismo tiene más avanzadas algunas definiciones, la resolución quedó atada a lo que ocurra en el Senado para evitar mostrar públicamente las fracturas internas.
Bajo la conducción de Alejandro Dichiara, el peronismo busca sostener el control de las principales comisiones. El esquema que se negocia contempla:
Pero la falta de oficialización mantiene frenada la actividad parlamentaria y complica incluso la convocatoria a sesiones ordinarias.
La parálisis legislativa no responde únicamente a las diferencias dentro del peronismo. En La Libertad Avanza también se profundizó una interna por el reparto de cargos y espacios de poder.
Por un lado aparecen las denominadas “Fuerzas del Cielo”, vinculadas a Agustín Romo y Nahuel Sotelo. Del otro, el sector alineado con Juanes Osaba, dirigente cercano a Sebastián Pareja en La Plata.
La disputa escaló luego de que ambos espacios presentaran listas separadas para integrar las comisiones legislativas. La conducción de Diputados rechazó las propuestas y exigió una nómina unificada, lo que profundizó aún más el conflicto libertario.
Además, se espera una sesión para formalizar cambios internos dentro del bloque libertario. El armado impulsado desde el entorno de Karina Milei apunta a intercambiar cargos entre Romo y Osaba en medio de críticas internas por la baja actividad legislativa.
El centro de la disputa pasa por las comisiones consideradas estratégicas dentro del funcionamiento parlamentario:
A ellas se suma la nueva comisión de Ludopatía, creada tras el avance de proyectos vinculados al juego online y apuestas ilegales. Sin autoridades ni integrantes definidos, más de veinte iniciativas permanecen paralizadas sin tratamiento.
Con el calendario electoral cada vez más cerca, la pelea por el control de las comisiones se transformó en una disputa central por el manejo de la agenda política bonaerense. Mientras tanto, los bloques opositores dialoguistas y el radicalismo observan el escenario sin margen real para intervenir en una negociación dominada por las internas del oficialismo y el universo libertario.