El presidente del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), Fernando Stanich, encendió una señal de alerta sobre el vínculo entre el Gobierno nacional y la prensa, en medio de decisiones recientes como el cierre de la sala de periodistas en Casa Rosada. Según el dirigente, se está produciendo un “agravamiento de las condiciones” para ejercer el periodismo, aunque aclaró que en el país aún existe libertad de expresión.
El pronunciamiento se da en un contexto de creciente tensión entre el oficialismo y distintos sectores del periodismo, marcado por discursos críticos desde el poder y cuestionamientos sobre el rol de los medios.
De acuerdo a datos relevados por FOPEA, durante 2025 se registraron 278 casos de ataques a la libertad de expresión, la cifra más alta desde que se lleva registro. Estos incluyen insultos, agresiones físicas y presiones judiciales.
Stanich advirtió que este escenario genera consecuencias directas:
El dirigente fue contundente: el discurso estigmatizante contra periodistas “se amplifica” cuando proviene del poder político y afecta el debate público.
Uno de los puntos más críticos señalados por FOPEA es la decisión de restringir el acceso de periodistas en Casa Rosada. Para Stanich, esta medida tiene implicancias institucionales.
Según explicó, la presencia de periodistas en la sede del Poder Ejecutivo garantiza la publicidad de los actos de gobierno, un principio central del sistema republicano.
“El cierre implica un riesgo de apagón informativo”, sostuvo, al advertir que la sociedad podría depender únicamente de la información que el propio Gobierno decida difundir.
Otro eje de preocupación es la creación de mecanismos oficiales para responder a la prensa. Si bien FOPEA considera válido que el Gobierno participe del debate público, cuestiona que se intente imponer una única versión de los hechos.
Stanich planteó que el Estado ya cuenta con herramientas institucionales como el derecho a réplica y el contacto directo con periodistas, sin necesidad de avanzar sobre la crítica periodística.
El informe de FOPEA también pone el foco en el interior del país, donde la situación es estructural. La dependencia de la pauta oficial y la crisis económica afectan la independencia de los medios.
En varias provincias, según Stanich, las condiciones son aún más complejas, lo que limita el desarrollo del periodismo de investigación y favorece la concentración de la información.