El regreso de Diego Santilli a la sede del PRO en la calle Balcarce, en San Telmo, no fue un gesto menor. Fue su primera aparición en ese ámbito desde que asumió funciones en el Gobierno nacional y marcó el inicio de un reordenamiento político con foco en la provincia de Buenos Aires.
El encuentro, encabezado junto a Cristian Ritondo, reunió a una docena de intendentes bonaerenses del espacio amarillo. Entre ellos, participaron Soledad Martínez (Vicente López), Marcelo Matzkin (Zárate), Sebastián Abella (Campana), Javier Martínez (Pergamino), María José Gentile (9 de Julio) y Guillermo Montenegro, además de legisladores provinciales.
La reunión tuvo dos ejes centrales: los reclamos territoriales contra La Libertad Avanza (LLA) y el posicionamiento político de Santilli con vistas a una eventual candidatura a gobernador en 2027.
Uno de los puntos más sensibles del encuentro fue el malestar de varios intendentes con el accionar de dirigentes libertarios en los municipios.
Según plantearon, mientras el PRO acompaña al Gobierno de Javier Milei a nivel nacional, en el plano local no siempre ocurre lo mismo. En distritos como Zárate o 9 de Julio, concejales de LLA no respaldan iniciativas clave para la gestión.
Lo que tenés que saber:
“Nos piden hacer obras con menos fondos, pero cuando pedimos ayuda para rutas, no hay recursos”, resumieron desde Zárate.
En este contexto, Santilli asumió el rol de interlocutor con el Ejecutivo nacional, con el objetivo de destrabar gestiones y canalizar demandas territoriales.
Más allá de la coyuntura, la reunión dejó señales claras sobre el futuro político del PRO en la provincia.
Santilli admitió que le “encantaría” ser candidato a gobernador, aunque aclaró que “falta mucho”. Sin embargo, dentro del espacio ya comenzó a instalarse su figura como posible postulante para enfrentar al oficialismo bonaerense.
En esa línea, el ministro cuestionó la gestión de Axel Kicillof:
“La provincia no aguanta más esta gestión. Tenemos que devolverle desarrollo y crecimiento”, sostuvo.
No obstante, hacia adentro del PRO no hay una postura unificada. Algunos dirigentes plantean dudas sobre el alcance real de la gestión de Santilli como nexo con la Casa Rosada.
En paralelo, el PRO también debate su posición frente a la reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional.
El punto más conflictivo es la posible eliminación de las PASO. Mientras Mauricio Macri defiende su continuidad, el oficialismo busca avanzar con su eliminación argumentando el costo fiscal, estimado en más de $30.000 millones.
El PRO propone una alternativa: que las primarias no sean obligatorias, ni para los votantes ni para los partidos con lista única.
El encuentro dejó en evidencia que el PRO busca reordenarse en la provincia, fortalecer su estructura territorial y redefinir su vínculo con La Libertad Avanza.
Al mismo tiempo, sectores del partido impulsan ampliar la alianza hacia el radicalismo y espacios vecinales, evitando errores como candidaturas superpuestas.
Por ahora, el escenario sigue abierto y con tensiones internas. Pero el mensaje fue claro: el PRO ya empezó a jugar el partido de 2027.