Durante su programa radial, Baby Etchecopar lanzó un mensaje directo al gobierno de Javier Milei que expuso tensiones internas y, al mismo tiempo, dejó al descubierto una trama sensible: la relación entre sectores del periodismo y el Poder Judicial.
Sin rodeos, el conductor afirmó que la llegada de La Libertad Avanza al poder fue posible, en parte, por la acción de comunicadores que “lograron que metan en cana” a dirigentes del kirchnerismo. La frase no pasó inadvertida y generó repercusiones inmediatas en el ámbito político y mediático.
La declaración rompe con uno de los pilares históricos del periodismo: la independencia frente a los poderes del Estado. Al atribuirse influencia directa en decisiones judiciales, Etchecopar sugiere que la comunicación excedió su rol informativo.
En su intervención, el conductor mencionó a figuras como Jorge Lanata y Eduardo Feinmann, a quienes incluyó dentro de una supuesta “gesta” que habría incidido en procesos judiciales contra dirigentes políticos.
Este señalamiento instala una hipótesis delicada: la existencia de un bloque mediático con capacidad de presión sobre la Justicia. De confirmarse, implicaría un desvío de los principios republicanos, donde jueces y fiscales deben actuar sin interferencias externas.
El momento más controvertido llegó cuando Etchecopar admitió: “hay muchas cosas que nos callamos”. La frase sugiere un manejo selectivo de la información, lo que podría interpretarse como una estrategia para evitar el desgaste del actual oficialismo.
Este punto marca una contradicción con discursos previos de sectores mediáticos que denunciaban prácticas similares en gobiernos anteriores. La idea de ocultar información por conveniencia política pone en tensión el rol del periodismo como garante del acceso a la verdad.
Además, sus dichos podrían abrir interrogantes sobre la legitimidad de causas judiciales que, según su propio relato, habrían sido impulsadas desde los medios más que desde los tribunales.
Hasta el momento, no hubo una respuesta formal del gobierno de Javier Milei ni de los periodistas mencionados. Tampoco se registraron pronunciamientos del Poder Judicial sobre las declaraciones.
El episodio, sin embargo, ya funciona como un documento político y mediático de peso. Expone cómo parte del periodismo puede asumirse como actor de poder y no solo como observador.
En un contexto de alta polarización, las palabras de Etchecopar vuelven a poner bajo la lupa el vínculo entre medios, política y Justicia en la Argentina reciente.