Entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025, el empleo privado formal en Argentina aumentó apenas 96.052 puestos de trabajo. Pero detrás de ese crecimiento marginal aparece un dato que redefine el escenario económico del país: Neuquén generó por sí sola entre el 58% y el 60,8% del total de nuevos empleos registrados, según estadísticas oficiales y un análisis del economista jefe de PwC Argentina, José María Segura.
Los datos, elaborados sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), muestran que la provincia patagónica pasó de 90.642 trabajadores registrados a 149.028, lo que implica una creación neta de 58.386 empleos privados en poco más de una década.
El motor detrás de esa expansión fue el desarrollo de Vaca Muerta, el enorme reservorio de petróleo y gas no convencional que convirtió a Neuquén en el principal polo energético del país.
Para Segura, el caso neuquino “es quizás el más elocuente” de la transformación estructural que atraviesa la economía argentina. Según planteó en la publicación Economic GPS, el crecimiento ya no se concentra en los grandes centros urbanos tradicionales, sino en regiones vinculadas a la energía, la minería y las actividades exportadoras.
El informe sostiene que sectores como:
ganaron protagonismo en los últimos años, mientras que ramas históricamente asociadas al mercado interno comenzaron a mostrar señales de rezago.
En ese contexto, el “mapa del empleo” argentino empezó a desplazarse hacia zonas de la cordillera y provincias ligadas a recursos naturales.
El contraste con otras jurisdicciones es contundente. Buenos Aires, la provincia con mayor cantidad de empleo registrado del país, sumó apenas 37.572 puestos en el mismo período, equivalente a una variación de solo 1,9%.
Por detrás quedaron:
En el caso de Río Negro, la cercanía con el desarrollo energético neuquino también ayudó a impulsar la actividad.
Mientras algunas regiones crecieron de la mano de la energía, otras registraron fuertes retrocesos.
Las provincias que perdieron empleo privado formal entre 2011 y 2025 fueron:
El informe advierte que las zonas más golpeadas coinciden, en muchos casos, con regiones donde predominan la industria y la construcción, especialmente en el AMBA y su cordón urbano.
El análisis de PwC también pone el foco en un problema menos visible: la capacidad del país para adaptar su capital humano a la nueva matriz productiva.
Según Segura, la transición económica no es automática. El traslado de trabajadores hacia sectores energéticos o mineros implica cambios geográficos, familiares y sociales que muchas veces resultan difíciles de concretar.
El economista señaló incluso que algunas empresas ya enfrentan problemas para cubrir puestos especializados y evalúan incorporar trabajadores del exterior para sostener proyectos de inversión.
A eso se suma otro fenómeno: la caída sostenida de la natalidad en Argentina. Con menos jóvenes ingresando al mercado laboral, la presión sobre el empleo podría reducirse en las próximas décadas.
Para Segura, el debate sobre el empleo debería centrarse menos en la cantidad de puestos y más en la capacidad de adaptación del sistema educativo y productivo. “La Argentina que viene parecería tener menos un problema de empleo que un problema de empleabilidad”, concluye el informe.