El avance de las derivaciones judiciales que rodean a Manuel Adorni comenzó a generar un clima de creciente preocupación dentro del oficialismo. En distintos sectores de La Libertad Avanza admiten que el caso ya no impacta solamente en el plano mediático, sino también en el funcionamiento interno del espacio y en el respaldo digital que hasta hace pocos meses blindaba al Gobierno de Javier Milei.
La principal alarma en la Casa Rosada pasa por el cambio de comportamiento de la militancia libertaria en redes sociales. Dirigentes y estrategas vinculados al ecosistema digital oficialista observan que numerosos usuarios que antes defendían activamente cada decisión del Gobierno ahora optan por el silencio o directamente dejaron de involucrarse en la discusión pública.
LA PALABRA DE BULLRICH SOBRE KARINA MILEI
— en.con.texto (@en_con_texto) May 8, 2026
La senadora aseguró que en un Gobierno "las cosas hay que hablarlas", aseguró que no tiene idea si Karina Milei se enojó por sus dichos sobre Adorni, pero que "lo va a hablar" en la reunión de gabinete: "Siempre fui un poquito rebelde". pic.twitter.com/xrOpQEazFL
La situación se profundizó después de que el Gobierno evitara fijar una postura contundente sobre el caso Adorni, especialmente tras las revelaciones vinculadas a presuntas refacciones millonarias en una propiedad del funcionario.
Según trascendió desde sectores del oficialismo, la instrucción política fue “no escalar” el conflicto. Sin embargo, esa estrategia comenzó a generar incomodidad entre dirigentes libertarios que consideran que la falta de respuestas termina dejando expuestos a los propios funcionarios y amplificando el desgaste político.
Dentro del oficialismo ya aparecen diferencias sobre cómo administrar políticamente la crisis.
Mientras el núcleo duro presidencial mantiene respaldo hacia Adorni, otros sectores empiezan a cuestionar en privado el costo político de sostener el silencio público frente a las denuncias y la investigación judicial.
En paralelo, cerca de Santiago Caputo intentan evitar que el conflicto derive en una interna de mayor magnitud dentro del Gobierno. En el entorno del asesor presidencial sostienen que la prioridad sigue siendo preservar la estabilidad política y económica de la gestión libertaria.
La preocupación central pasa por evitar que el caso termine condicionando el rumbo político del oficialismo y afecte la agenda económica que el Gobierno busca reinstalar.
Uno de los movimientos políticos que más repercusión generó dentro del oficialismo fue la postura pública de Patricia Bullrich, quien insistió en que Adorni debe presentar “cuanto antes” su declaración jurada para aclarar su situación judicial.
“Las cosas hay que decirlas. Fui taxativa y clara con el tema”, sostuvo la senadora durante una recorrida por comercios y una fábrica de juguetes junto a Pilar Ramírez, dirigente cercana a Karina Milei en la Ciudad de Buenos Aires.
Bullrich ya había advertido previamente que el Gobierno necesitaba una respuesta “rápida y contundente” para evitar mayores costos políticos.
“Si no hay contundencia y rapidez, nosotros sufrimos, el proyecto sufre y el país sufre”, afirmó.
Las declaraciones se produjeron pocos días después de la testimonial del contratista Matías Tabar, quien aportó detalles sobre presuntas reformas realizadas en la propiedad de Adorni ubicada en el country Indio Cuá, uno de los ejes centrales de la investigación judicial.
Mientras tanto, el Gobierno intenta desplazar el foco mediático del caso Adorni y volver a instalar temas de gestión económica e inversiones en la agenda pública.
En la Casa Rosada consideran prioritario recuperar iniciativa política y evitar que la controversia continúe monopolizando el debate interno del oficialismo.
Sin embargo, distintos dirigentes libertarios reconocen que el desgaste ya empezó a impactar en el equilibrio interno del espacio y abrió margen para el reposicionamiento de otros actores con proyección política.
En ese escenario, varios sectores observan con atención el movimiento de Patricia Bullrich, quien mantiene niveles propios de respaldo dentro del universo libertario y busca conservar centralidad política.
Pese a las especulaciones, fuentes de La Libertad Avanza aseguraron que la actividad compartida entre Bullrich y Pilar Ramírez estaba programada desde hace tiempo y negaron que represente una señal de ruptura o enfrentamiento interno.