El Senado ingresó en estado de máxima tensión política luego de que el presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, Agustín Coto, convocara formalmente al inicio del tratamiento de la reforma electoral impulsada por el gobierno de Javier Milei.
La reunión fue fijada para este miércoles a las 16 horas y activó una fuerte interna dentro del oficialismo y sus aliados parlamentarios. El paquete legislativo incluye dos ejes centrales: la eliminación de las PASO y el proyecto de Ficha Limpia, dos iniciativas que generan diferencias incluso entre los sectores más cercanos a la Casa Rosada.
La convocatoria cayó como un “baldazo de agua fría” entre dirigentes dialoguistas y referentes del PRO, principalmente porque desarmó la estrategia política que venía construyendo Patricia Bullrich para avanzar primero con Ficha Limpia y postergar el debate más conflictivo sobre las primarias abiertas.
En el primer encuentro expondrá María Luz Alegría Landívar, asesora del Ministerio del Interior, en una señal de que el Gobierno busca acelerar el tratamiento parlamentario pese a las resistencias internas.
La oficialización del temario generó sorpresa incluso dentro del PRO. Cerca del senador Martín Goerling aseguraban hasta horas antes que todavía no había precisiones sobre el inicio del debate.
Sin embargo, la decisión de avanzar rápidamente reforzó una sospecha que recorre los pasillos del Congreso: la orden política habría llegado directamente desde el entorno de Karina Milei y no desde el esquema político que articula Patricia Bullrich.
Las diferencias quedaron todavía más expuestas cuando el oficialismo resolvió incluir solamente el proyecto de La Libertad Avanza, dejando afuera iniciativas impulsadas por otros bloques, como la reforma de las PASO presentada por el radicalismo de Eduardo Vischi y el tratamiento separado de Ficha Limpia que reclamaban los aliados.
La eliminación de las PASO aparece como uno de los objetivos prioritarios de Karina Milei de cara a la estrategia electoral hacia 2027. En la Casa Rosada consideran que sin elecciones primarias la oposición llegaría más fragmentada a las generales.
Sin embargo, ni el PRO ni sectores de la UCR parecen dispuestos a acompañar ese punto, aunque sí respaldarían avanzar con Ficha Limpia.
Desde hace semanas, Patricia Bullrich trabajaba en una salida intermedia que permitiera aprobar al menos Ficha Limpia sin quedar atrapados en la discusión sobre las PASO.
La ministra entendía que insistir con el paquete completo podía terminar en una derrota legislativa para el oficialismo. Pero esa alternativa nunca terminó de convencer al núcleo duro libertario.
Según trascendió en el Congreso, Karina Milei bajó una orden clara: sostener la reforma “a todo o nada”.
La misma estrategia ya había generado conflictos en la Cámara de Diputados, donde los intentos de bloques dialoguistas para tratar Ficha Limpia de manera independiente quedaron bloqueados bajo la conducción de Martín Menem, alineado políticamente con la secretaria general de la Presidencia.
En el Senado, sin embargo, el escenario es más complejo para el oficialismo y Bullrich ya dio señales recientes de autonomía frente al karinismo.
La semana pasada, por ejemplo, tomó distancia del respaldo absoluto que los hermanos Milei le brindaron a Manuel Adorni y pidió públicamente que el vocero presidencial presentara “de inmediato” su declaración jurada.
Ese gesto fue leído dentro de La Libertad Avanza como otra señal de tensión interna entre Bullrich y el círculo más cercano al Presidente.
Las tensiones políticas no se limitan únicamente a la reforma electoral.
También aparecieron diferencias alrededor del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, donde sectores dialoguistas comenzaron a recortar artículos sensibles vinculados con la Ley de Tierras, desalojos, expropiaciones y la Ley de Manejo del Fuego.
Uno de los focos de conflicto fue el intento de modificar el espíritu de la Ley 27.453, vinculada a la integración sociourbana de barrios populares registrados en el Renabap.
Los aliados lograron frenar parte de esos cambios y además comenzaron a discutir límites para la venta de tierras a extranjeros, con participación activa de gobernadores provinciales.
En paralelo, dentro del PRO empiezan a multiplicarse las señales de desgaste con la Casa Rosada.
El comunicado difundido recientemente por Mauricio Macri tras el caso Adorni agitó todavía más el clima político. Aunque evitó mencionar nombres, el expresidente cuestionó a quienes “frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”.
El mensaje generó incomodidad entre gobernadores y dirigentes amarillos que todavía buscan sostener puentes políticos con el oficialismo, entre ellos Cristian Ritondo.
Mientras tanto, el debate por las PASO y Ficha Limpia ya se convirtió en un nuevo termómetro de la interna libertaria y del vínculo cada vez más tirante entre el Gobierno y sus aliados parlamentarios.