El gobierno de la provincia de Buenos Aires recibió con respaldo político el anteproyecto elaborado por la Junta Electoral bonaerense para modificar los plazos electorales de cara a los próximos comicios provinciales. La iniciativa apunta a extender los tiempos administrativos vinculados a la presentación de alianzas y candidaturas, en un escenario atravesado por la incertidumbre sobre las PASO y el eventual uso de la boleta única de papel.
La propuesta fue impulsada antes del recambio de autoridades del organismo electoral y lleva la firma de la jueza Hilda Kogan, expresidenta de la Junta Electoral y ministra de la Suprema Corte bonaerense. Desde el entorno del gobernador Axel Kicillof calificaron el proyecto como “interesante” y dejaron entrever coincidencias con los fundamentos planteados por el organismo.
La discusión, sin embargo, no es solo técnica. El debate vuelve a poner en primer plano la interna del peronismo bonaerense y la posibilidad de que Kicillof vuelva a desdoblar las elecciones provinciales respecto de las nacionales, como ocurrió en el proceso electoral anterior.
El anteproyecto plantea ampliar de 60 a 80 días el plazo mínimo entre la presentación de alianzas y la elección primaria. Además, propone modificar el tiempo entre la oficialización de candidaturas y los comicios, que pasaría de 50 a 60 días.
Según argumentó la Junta Electoral, los cambios buscan otorgar mayor previsibilidad al proceso electoral y facilitar el trabajo administrativo vinculado a la oficialización de listas.
El organismo sostiene que extender los plazos permitiría fortalecer coaliciones políticas, reducir errores formales y garantizar el derecho de defensa de los partidos políticos frente a observaciones administrativas.
También remarcaron que el actual esquema genera una fuerte sobrecarga operativa dentro del organismo electoral.
Detrás del debate técnico aparece nuevamente la disputa interna entre los distintos sectores del peronismo bonaerense.
El antecedente más cercano ocurrió durante el último proceso electoral, cuando el desdoblamiento impulsado por Kicillof generó fuertes tensiones con sectores identificados con La Cámpora y el kirchnerismo duro.
En aquel momento, dirigentes como Facundo Tignanelli y Teresa García decidieron no participar de reuniones clave convocadas por la Junta Electoral, en una señal interpretada como resistencia política hacia la estrategia electoral del gobernador.
Ahora, el escenario vuelve a complejizarse dentro de la Legislatura bonaerense, donde continúan las disputas por el control de comisiones y el reparto de poder entre el cristinismo, el Frente Renovador y el espacio alineado con Kicillof, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Desde el Ejecutivo provincial reconocen que el tratamiento legislativo del proyecto podría convertirse en un nuevo foco de conflicto interno.
“Lo deberá decidir la Legislatura; ya sabemos cómo es”, admitieron cerca del gobernador.
Uno de los puntos políticos más sensibles detrás de la iniciativa es la posibilidad de que Axel Kicillof vuelva a separar las elecciones provinciales de las nacionales.
La estrategia ya fue utilizada por el gobernador y sigue siendo defendida por intendentes bonaerenses cercanos a su espacio político, quienes consideran que el esquema fortalece la discusión local y provincial.
Sin embargo, dentro del kirchnerismo persisten críticas hacia aquella decisión, especialmente por los resultados posteriores en las elecciones legislativas nacionales.
En paralelo, el contexto electoral todavía mantiene incógnitas importantes: no hay definiciones firmes sobre la continuidad de las PASO ni sobre el alcance de la implementación de la boleta única de papel en territorio bonaerense.
En ese marco, la Junta Electoral busca ordenar el calendario y evitar improvisaciones administrativas frente a un proceso electoral que podría volver a ser complejo en la provincia más grande del país.