La economía argentina atraviesa un escenario de recuperación parcial, con fuertes diferencias entre sectores productivos y señales que todavía no permiten hablar de una reactivación consolidada. Así lo advirtió el último Monitor de Actividad Económica elaborado por Grupo Atenas, que analizó indicadores de marzo y abril de 2026 y detectó una dinámica marcada por avances puntuales y retrocesos persistentes.
El informe muestra que algunos sectores vinculados a la agroindustria y determinados insumos básicos para la construcción comenzaron a registrar mejoras interanuales. Sin embargo, esos repuntes todavía no alcanzan para compensar el deterioro acumulado en buena parte del entramado industrial y comercial.
Uno de los indicadores que más preocupa a los analistas es la caída de la recaudación real del IVA neto de devoluciones. El documento señala que el tributo acumula un retroceso del 10,2% en lo que va del año, un dato que refleja la debilidad del mercado interno y el deterioro del consumo masivo.
La contracción del IVA aparece como una de las principales señales de enfriamiento económico, especialmente en sectores ligados al comercio y la actividad cotidiana.
Entre los sectores más afectados aparece la industria automotriz. Según el informe, la producción de vehículos cayó 17,5% interanual en abril y acumula una baja del 18,6% en 2026.
A eso se suma el retroceso en el patentamiento de automóviles, que descendió 13,6% respecto al mismo período del año pasado, marcando un freno sostenido en el consumo de bienes durables.
El panorama tampoco mejora para las pequeñas y medianas empresas industriales. El Índice de Producción Industrial PyME elaborado por CAME registró una caída acumulada de 6,3%, mientras que las ventas minoristas PyME bajaron 3,5% en lo que va del año.
Para los especialistas, estos datos evidencian las dificultades que enfrentan las empresas para sostener actividad, empleo y niveles de consumo en un contexto de ajuste económico y caída del poder adquisitivo.
El relevamiento de Grupo Atenas también detectó un comportamiento dispar dentro del sector industrial y de la construcción.
Mientras la producción de hierro primario creció 28% y la de acero crudo avanzó 17,1% interanual, el índice de producción metalúrgica de ADIMRA acumuló una baja del 6,9%, reflejando que la mejora todavía no se distribuye de forma homogénea en toda la cadena manufacturera.
La demanda eléctrica comercial e industrial también mostró una caída acumulada del 4,4%, un indicador que suele utilizarse como termómetro del nivel de actividad económica.
En construcción aparecen algunas señales de estabilidad, aunque todavía insuficientes para confirmar un rebote sostenido. Las ventas de asfalto crecieron 10,3% interanual y el índice ISAC mostró una mejora de 12,7%.
Sin embargo, los despachos de cemento bajaron 12,7% y acumulan una caída del 3,3% en el año. El Índice Construya, además, retrocedió 4,7% en abril respecto del mismo mes de 2025.
El informe vincula ese comportamiento con la paralización de la obra pública nacional y la debilidad persistente del mercado inmobiliario.
Dentro del escenario general, la agroindustria aparece como uno de los pocos sectores con indicadores positivos.
La molienda de trigo creció 12,3%, mientras que la molienda de girasol se disparó 51,8% interanual, acumulando una suba de 45,9% en 2026.
No obstante, la molienda de soja continúa estancada y la faena bovina acumula una caída de 7,7%, reflejando que incluso dentro del agro existen diferencias entre actividades.
Otro de los fenómenos destacados por el informe fue el crecimiento del patentamiento de motos, que aumentó 49,5% interanual y acumula una mejora de 43,9% en el año.
Según los analistas, este fenómeno refleja cambios en los hábitos de consumo de sectores medios y trabajadores, que recurren a vehículos más económicos ante la imposibilidad de acceder a un automóvil.
El documento concluye que, por el momento, no existen señales sólidas de recuperación para junio y que la economía argentina continúa sostenida por nichos específicos, mientras la industria, el consumo y la recaudación siguen mostrando debilidad estructural.