El intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño (Frente Patria), describió como “catastrófica” la situación económica que atraviesa el distrito y aseguró que el municipio enfrenta un “cuello de botella enorme” producto de la caída de recursos y el incremento constante de las demandas sociales.
En medio del ajuste económico impulsado por el Gobierno nacional, el jefe comunal bonaerense sostuvo que el impacto de la inflación y los aumentos en servicios básicos golpea tanto a los vecinos como a las cuentas municipales.
“A nadie le está yendo bien”, afirmó Aristimuño al cuestionar el actual “modelo económico” implementado por la administración de Javier Milei.
Según explicó, el incremento de tarifas, combustible y alimentos profundizó la crisis social en el distrito, mientras la recaudación municipal continúa cayendo.
“Está caro vivir y no alcanza nada”, resumió el intendente.
Las declaraciones reflejan una preocupación creciente entre intendentes bonaerenses por el deterioro de las finanzas municipales y el aumento de la asistencia social en distintos distritos de la provincia de Buenos Aires.
Aristimuño reconoció además que el municipio atraviesa fuertes dificultades para afrontar el pago de salarios y garantizar el funcionamiento de los servicios básicos.
“Me costó muchísimo juntar la plata para pagar los sueldos”, sostuvo.
En ese marco, confirmó que el municipio debió avanzar con el desdoblamiento salarial y mantener congelados los haberes de funcionarios políticos para sostener las cuentas públicas.
El jefe comunal incluso reveló que él mismo mantiene un atraso de “dos meses” en el cobro de su sueldo.
La situación financiera de Coronel Rosales se suma al escenario de tensión que atraviesan distintos municipios bonaerenses, especialmente aquellos con alta dependencia de recursos coparticipables y fuerte demanda de asistencia social.
Uno de los puntos más sensibles planteados por Aristimuño fue el estado del sistema sanitario local.
El intendente advirtió sobre las complicaciones generadas por la crisis de IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, y también por la eliminación del Plan Remediar, el programa nacional de provisión gratuita de medicamentos.
“Hoy el problema es que una mamá va a buscar un ibuprofeno y no lo tiene”, señaló.
La situación, explicó, incrementó la presión sobre el sistema de salud municipal, especialmente en sectores vulnerables que dejaron de acceder a medicamentos o tratamientos básicos.
El planteo se produce en un contexto de creciente preocupación entre municipios del interior bonaerense por el sostenimiento de servicios sanitarios y sociales frente al aumento de la demanda y la reducción de recursos nacionales.
Las declaraciones de Aristimuño vuelven a poner en agenda el impacto de la crisis económica sobre los gobiernos locales de la provincia de Buenos Aires.
En distintos distritos, intendentes vienen alertando sobre dificultades para sostener obras públicas, servicios esenciales y programas de asistencia social debido a la caída de ingresos y el incremento de costos operativos.
En el caso de Coronel Rosales, el escenario se complejiza además por la presión inflacionaria y el deterioro del poder adquisitivo de los vecinos.
Mientras tanto, desde el Gobierno nacional sostienen que el ajuste fiscal es necesario para estabilizar la economía, aunque en municipios y provincias crecen las advertencias sobre el impacto social de esas políticas.