La relación entre Patricia Bullrich y Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio del Gobierno libertario. En ese contexto, la ministra de Seguridad dio un nuevo gesto político al reunirse en secreto con el exministro de Economía Domingo Cavallo, una figura que pasó de ser reivindicada por Milei a convertirse en blanco de fuertes críticas del Presidente.
El encuentro se mantuvo bajo estricta reserva y ocurrió pocos días antes de que Cavallo cuestionara públicamente el rumbo económico del ministro Luis “Toto” Caputo y advirtiera sobre una eventual “bomba cambiaria” hacia 2027.
La reunión fue interpretada dentro del oficialismo como una señal de autonomía política de Bullrich respecto al núcleo duro libertario, integrado principalmente por los hermanos Javier y Karina Milei.
Además del impacto político, el acercamiento tiene un fuerte contenido simbólico: Bullrich y Cavallo compartieron el gabinete de Fernando De la Rúa y mantienen desde entonces una relación política y personal cercana.
La figura de Domingo Cavallo se transformó en un tema incómodo dentro del oficialismo luego de que comenzara a cuestionar públicamente el programa económico libertario.
Durante 2024, Milei llegó a tratar al exministro como un “impresentable” y decidió desplazar a su hija de la representación argentina ante la OEA. En los últimos días, incluso, Cavallo reveló que el Presidente lo bloqueó de WhatsApp.
El trasfondo del conflicto está ligado a las críticas del exfuncionario sobre el esquema cambiario y la sustentabilidad económica del plan oficial.
La reunión con Bullrich tomó todavía mayor relevancia porque ocurrió antes de esas declaraciones públicas, lo que dentro de sectores libertarios fue leído como un desafío político directo al Presidente.
Las diferencias políticas entre Bullrich y el Presidente dejaron de ser rumores internos y comenzaron a trascender públicamente.
La ministra reconoció en las últimas horas que Milei le gritó durante una reunión de gabinete luego de que ella pidiera que Manuel Adorni presentara su declaración jurada.
“Tiene una emocionalidad importante”, intentó justificar Bullrich al referirse al episodio.
Sin embargo, distintas versiones sostienen que el cruce fue mucho más duro y que la ministra intentó intervenir durante una extensa defensa presidencial de Adorni, pero Milei le habría exigido que no lo interrumpiera antes de retirarse abruptamente del encuentro.
El conflicto ocurre en medio de cuestionamientos opositores y tensiones internas alrededor del portavoz presidencial y distintas denuncias públicas vinculadas al oficialismo.
Detrás de esta creciente autonomía política aparece un objetivo de fondo: el armado electoral hacia 2027.
Dentro de sectores empresarios y del establishment económico, Bullrich mantiene buena imagen como una dirigente capaz de sostener el rumbo económico liberal sin los niveles de confrontación política que caracterizan a Milei.
En esos espacios existe respaldo al programa económico del Gobierno, pero también preocupación por una eventual profundización de la crisis económica y el desgaste político de la administración libertaria.
La ministra comenzó así a diferenciarse en temas sensibles como transparencia, gestión y estrategia política, mientras mantiene formalmente su lugar dentro del gabinete nacional.
Por ahora, ni la Casa Rosada ni el entorno de Bullrich dieron detalles oficiales sobre la reunión con Cavallo. Tampoco hubo confirmaciones sobre nuevos encuentros.
Aun así, el gesto político ya provocó ruido interno en el oficialismo y volvió a exponer las tensiones crecientes dentro del círculo de poder libertario.