viernes 29 de mayo de 2026 - Edición Nº5090

Nacionales | 29 may 2026

Seguridad bonaerense

Kicillof busca ordenar el caos de las guardias urbanas y abrir otra pelea con los intendentes

10:00 |El gobernador bonaerense confirmó que trabaja en una ley para regular las patrullas municipales que ya funcionan en decenas de distritos del Conurbano y el interior.


El gobernador bonaerense confirmó que trabaja en una ley para regular las patrullas municipales que ya funcionan en decenas de distritos del Conurbano y el interior. La movida apunta a ponerle un marco político y operativo a una realidad que creció sin control, empujada por el miedo, la falta de policías y la presión vecinal. En esta nota te contamos por qué el proyecto puede convertirse en otro frente de conflicto dentro del peronismo, qué reclaman los intendentes y cómo impacta en la disputa por la caja, el mando y la seguridad en la Provincia.

La inseguridad volvió a marcarle la agenda a Axel Kicillof. No es novedad. En la Provincia hace años que la política corre detrás del delito, mientras los municipios inventan soluciones de emergencia para tapar agujeros que la estructura provincial ya no logra cubrir.

En ese contexto, el gobernador confirmó que trabaja en una ley para institucionalizar las guardias urbanas que hoy operan en distintos distritos bonaerenses. Traducido al castellano político del AMBA: ordenar un despiole que creció sin control y que ya tiene patrulleros municipales, agentes comunales, cámaras propias y sistemas paralelos de prevención funcionando como pueden.

El problema no apareció ayer.

En el Conurbano hace rato que muchos intendentes decidieron avanzar por cuenta propia. Algunos por convicción. Otros porque los vecinos les golpean la puerta todos los días para reclamar seguridad y la respuesta provincial no alcanza.

Ahí nacieron las patrullas locales. Con distintos nombres, uniformes, móviles y grados de preparación. Algunas funcionan relativamente bien. Otras son apenas camionetas ploteadas dando vueltas para mostrar presencia.

La Provincia ahora quiere ponerles reglas antes de que el esquema termine explotando por el aire.

Kicillof lo dijo sin demasiadas vueltas. “Hoy uno recorre los municipios y muchos de ellos tienen una guardia urbana, policía municipal”, admitió el mandatario.

No fue una frase casual.

En La Matanza, Tigre, San Fernando, Lanús, Escobar, General Pueyrredón y varios municipios más, los gobiernos locales vienen armando estructuras de seguridad propias desde hace años. Algunas tienen cientos de agentes. Otras manejan centros de monitoreo gigantescos. Varias incluso terminan interviniendo antes que la propia Bonaerense.

Y ahí aparece el problema de fondo.

Porque la seguridad sigue siendo responsabilidad provincial, pero la presión política cae siempre sobre los intendentes. El vecino no distingue jurisdicciones cuando le roban el auto en la esquina de la casa.


El fondo de la pelea


En Gobernación saben que el escenario se volvió insostenible.

Las guardias urbanas crecieron sin un marco uniforme, sin capacitación homologada y con enormes diferencias presupuestarias entre municipios ricos y pobres. Mientras algunos distritos compran drones y camionetas nuevas, otros apenas pueden sostener combustible para los móviles.

El Ejecutivo provincial busca ahora crear una estructura coordinada con la Policía Bonaerense, estableciendo requisitos de ingreso, formación y competencias específicas.

La palabra “competencias” no es menor.

Detrás de ese tecnicismo aparece la discusión más sensible: quién manda en la calle.

Porque muchos intendentes quieren autonomía real sobre sus fuerzas locales. Pretenden manejar recursos, definir despliegues y responder políticamente ante sus vecinos sin depender de La Plata.

En cambio, la Provincia teme terminar fragmentando el mando policial y creando mini fuerzas municipales difíciles de controlar políticamente.

Ahí está el corazón del conflicto.

Y también la gran contradicción histórica del peronismo bonaerense: todos reclaman descentralización hasta que aparece el debate por la caja, las armas y el control territorial.

Kicillof intenta caminar por una cornisa política delicadísima.

Necesita mostrar iniciativa en seguridad en medio de una crisis que erosiona la imagen del Gobierno provincial. Pero al mismo tiempo no puede abrir una guerra con los intendentes del PJ, varios de los cuales vienen reclamando más poder hace tiempo.

En privado, algunos alcaldes repiten lo mismo: la Provincia recauda, decide y baja línea, pero el costo político de la inseguridad termina quedando en los municipios.

No es casual que varios jefes comunales hayan empezado a invertir fuerte en patrullas locales durante los últimos años.

En muchos casos fue supervivencia política.


La caja y el mando


El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, salió a respaldar públicamente el proyecto y confirmó que ya existen conversaciones con intendentes para terminar de pulir el esquema.

“Era algo que ya había anunciado el Gobernador y es lo que se está haciendo”, sostuvo.

Bianco también habló de coordinación, consenso y articulación. Palabras que en la política bonaerense suelen significar otra cosa: negociación de poder.

Porque cada municipio tiene una realidad distinta.

No piensa igual un intendente del interior que uno del Conurbano profundo. Tampoco un distrito con recursos propios que otro completamente atado a los fondos provinciales.

Por eso el proyecto todavía no llegó a la Legislatura.

En La Plata saben que el texto puede abrir una discusión incómoda incluso dentro del oficialismo. Hay sectores que apoyan avanzar hacia policías locales más robustas y otros que creen que eso puede romper definitivamente el mando centralizado de la Bonaerense.

Mientras tanto, el ministro de Seguridad, Javier Alonso, intenta mostrarse como articulador del esquema. En Gobernación destacan su trabajo con los municipios, aunque puertas adentro admiten que todavía faltan acuerdos políticos finos.

“Cuando estén claras las necesidades y los comentarios que hagan los intendentes, eventualmente se presentará en la Legislatura”, explicó Bianco.

La frase tiene traducción automática en la política provincial: todavía nadie cerró nada.

Y no será fácil.

Porque en la Provincia la seguridad nunca es solamente seguridad.

También es control político, territorio, presupuesto y construcción de poder.

Kicillof lo sabe.

Los intendentes también.

Y los vecinos, mientras tanto, siguen esperando que alguien logre ordenar una calle donde hace tiempo cada uno juega su propio partido.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias