martes 02 de junio de 2026 - Edición Nº5094

Nacionales | 2 jun 2026

En la provincia nadie gana solo

La UCR bonaerense salió de la interna, pero todavía no sabe para qué

15:00 |La normalización de la conducción radical en la provincia de Buenos Aires cerró una pelea que durante meses dejó al partido al borde de la parálisis. Sin embargo, el verdadero problema recién empieza. Sin candidato a gobernador, sin una estrategia definida y con libertarios, peronistas y macristas disputándose su estructura territorial, la UCR vuelve a enfrentarse a una pregunta incómoda: cómo evitar convertirse en el furgón de cola de otro proyecto político.


La Unión Cívica Radical bonaerense logró lo que hace apenas unas semanas parecía imposible: ponerle punto final a una interna que había partido al partido en dos.

La conducción provincial recuperó institucionalidad después de una disputa que consumió tiempo, energía y capital político. Pero nadie en el radicalismo serio festeja demasiado. Porque mientras las distintas tribus radicales discutían cargos, sellos y lapiceras, la política siguió caminando.

Y en la provincia de Buenos Aires el reloj corre rápido.

Lo que está en juego para el radicalismo no es una presidencia partidaria. Es algo mucho más profundo: la supervivencia de su poder territorial.

La UCR gobierna una veintena de municipios distribuidos en prácticamente todas las secciones electorales. Desde Tandil hasta Rojas, pasando por Trenque Lauquen, Lincoln, General Belgrano, Saladillo, Balcarce o Magdalena, conserva una red de intendentes que cualquier fuerza política envidiaría.

Ese activo explica por qué todos los espacios importantes de la política bonaerense miran al radicalismo con interés.

La Libertad Avanza tiene potencia electoral pero carece de estructura municipal.

El PRO conserva dirigentes relevantes, pero perdió volumen territorial.

El peronismo gobierna la provincia, aunque sabe que en muchas regiones del interior todavía encuentra resistencia.

En ese escenario, la UCR aparece como una pieza codiciada.


El partido que todos quieren


La paradoja radical es tan evidente como incómoda.

Todos quieren sentarse a conversar con ellos, pero nadie los imagina encabezando una boleta provincial.

Esa es la principal señal de alarma.

Desde el regreso democrático, la UCR apenas logró volver al poder provincial como socia de una coalición liderada por otro partido. Ocurrió en 2015 cuando María Eugenia Vidal llegó a la Gobernación y Daniel Salvador ocupó la vicegobernación.

Hoy el panorama es incluso más complejo.

No existe dentro del partido una figura instalada para disputar seriamente la Gobernación en 2027.

Tampoco aparece una construcción política capaz de ordenar a todas las corrientes internas detrás de un mismo liderazgo.

La lista de unidad encabezada por Emiliano Balbín permitió apagar el incendio. No resolvió el problema estructural.

Las diferencias siguen intactas.

Hay dirigentes que plantean fortalecer los territorios y negociar desde abajo.

Otros creen que el destino del radicalismo dependerá de los acuerdos que se cierren en Buenos Aires o incluso en la Casa Rosada.

En términos políticos, siguen discutiendo el mapa mientras la elección ya empezó.


Entre Milei y Kicillof


La dirigencia radical repite públicamente una consigna.

No quieren acordar ni con el kirchnerismo ni con los libertarios.

Suena bien en una declaración partidaria.

La realidad suele ser menos prolija.

El avance de Axel Kicillof con el Movimiento Derecho al Futuro abrió nuevas conversaciones en distintos sectores políticos.

Al mismo tiempo, las tensiones entre el PRO y el Gobierno nacional volvieron a modificar el tablero opositor.

Nadie sabe hoy cómo terminará acomodándose ese rompecabezas.

Lo que sí saben los intendentes radicales es que sus distritos tienen problemas concretos que no esperan definiciones ideológicas.

La crisis sanitaria es uno de ellos.

Por eso varios jefes comunales participaron recientemente en La Plata del reclamo provincial por el financiamiento del sistema de salud.

La foto generó especulaciones.

Algunos la leyeron como un acercamiento al gobernador.

No fue así.

Los alcaldes radicales dejaron en claro que consideran responsables tanto a la Nación como a la Provincia.

Su diagnóstico fue directo.

Los municipios están absorbiendo una demanda creciente mientras los recursos se achican.

Y esa realidad golpea especialmente a los gobiernos locales del interior.


La pelea que viene


En el peronismo observan el escenario con atención.

Algunos creen que la existencia de una oposición fragmentada beneficia a Kicillof.

Otros prefieren un radicalismo fuerte para dividir votos por fuera del oficialismo.

Del lado del PRO la estrategia parece más definida.

El senador e intendente en uso de licencia de Junín, Pablo Petrecca, ya planteó públicamente la necesidad de construir un gran frente opositor junto a La Libertad Avanza, la Coalición Cívica y el radicalismo.

Es una propuesta que seduce a parte del partido centenario.

Pero genera resistencia en otro sector que todavía recuerda cómo terminó la experiencia de Juntos por el Cambio.

La discusión no es menor.

Porque detrás de los acuerdos electorales aparece una preocupación mucho más concreta.

Muchos intendentes radicales podrían enfrentar en 2027 la imposibilidad de buscar un nuevo mandato si la ley que limita las reelecciones continúa vigente.

Y cuando la continuidad política está en riesgo, las convicciones suelen convivir con el pragmatismo.

Por eso la verdadera discusión radical no pasa hoy por quién conduce el comité.

Pasa por quién garantiza supervivencia política.

La interna terminó.

La incertidumbre recién empieza.

Lo que tenés que saber sobre la nueva etapa radical

• La UCR bonaerense logró reunificar su conducción después de una fuerte disputa interna.

• El partido conserva una de las estructuras territoriales más importantes de la provincia.

• No cuenta hoy con un candidato competitivo para la Gobernación.

• Libertarios, peronistas y macristas buscan atraer a los intendentes radicales.

• La discusión de fondo es cómo preservar poder local y representación legislativa hacia 2027.

• El debate sobre alianzas marcará el futuro inmediato del radicalismo bonaerense.

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