viernes 05 de junio de 2026 - Edición Nº5097

Nacionales | 4 jun 2026

Córdoba en modo supervivencia

De Loredo resiste el avance libertario mientras los intendentes radicales miran la caja, no las banderas

La pelea por Córdoba 2027 empezó mucho antes de lo previsto. Mientras Martín Llaryora usa recursos y gestión para contener dirigentes, La Libertad Avanza avanza sobre el territorio radical con una lógica simple: sumarse o competir. En el medio quedó Rodrigo de Loredo, obligado a sostener una estructura que se le escurre entre los dedos. Detrás de las fotos, las reuniones reservadas y los discursos de unidad, lo que está en juego es quién se queda con la red de intendentes más codiciada de la provincia.


La política cordobesa entró hace rato en clima electoral. No lo dicen las encuestas ni los actos partidarios. Lo dicen los intendentes.

Los jefes comunales de la UCR se transformaron en la mercancía más buscada del mercado político mediterráneo. Los quiere el peronismo de Martín Llaryora. Los necesita Rodrigo de Loredo. Los seduce Gabriel Bornoroni. Y los observa con atención Luis Juez.

La discusión ya no pasa por ideas ni proyectos. Pasa por poder territorial.

Porque en una provincia donde los aparatos siguen teniendo peso específico, los cerca de 140 municipios gobernados por el radicalismo son una pieza decisiva para cualquier construcción con aspiraciones reales de llegar al Panal en 2027.

Por eso la disputa es feroz.

Y también silenciosa.


La guerra que nadie blanquea


Mientras el cordobesismo intenta despegar a los intendentes del impacto político de la gestión de Javier Milei, con argumentos que van desde la crisis del PAMI hasta la eliminación de beneficios por zonas frías, la verdadera batalla ocurre en otro terreno.

La Libertad Avanza trabaja municipio por municipio para seducir alcaldes radicales.

No es una novedad.

Desde hace meses, Bornoroni construye una red propia en el interior provincial y ya logró sumar dirigentes provenientes tanto de la UCR como del PRO. El objetivo es claro: llegar al 2027 con una estructura territorial competitiva y consolidarse como el candidato de Milei en Córdoba.

Del otro lado aparece De Loredo.

El diputado sabe que si pierde intendentes pierde volumen político.

Y si pierde volumen político, pierde capacidad de negociación.

Por eso activó un operativo de contención permanente.

Llamados.

Reuniones.

Cenas.

Promesas.

Fotos.

Todo sirve cuando la tropa empieza a mirar para otro lado.

La última movida fue una cena con intendentes radicales donde intentó reinstalar la idea de una tercera vía. Una alternativa entre el cordobesismo y los libertarios. Una reconstrucción de Juntos por el Cambio con paraguas nacional de Mauricio Macri.

El problema es que varios salieron de esa reunión más preocupados que convencidos.

Porque el escenario que enfrentan es incómodo.

Si se alejan de Llaryora, se complican los recursos para terminar la gestión.

Si se pelean con los libertarios, pueden encontrarse con candidatos violetas disputándoles el territorio.

Y si se quedan quietos, corren el riesgo de ser espectadores de una pelea donde otros deciden por ellos.


El Panal juega su partido


En la Casa de Gobierno cordobesa observan todo con una mezcla de paciencia y pragmatismo.

Llaryora entendió hace tiempo que la fragmentación opositora es su principal activo político.

Por eso despliega una estrategia quirúrgica.

Fondos.

Obras.

Convenios.

Fotos.

Nada demasiado sofisticado.

La vieja política, pero funcionando.

El problema es que varios de los intendentes que acompañaron el experimento de Provincias Unidas durante 2025 hoy sienten que quedaron afuera de la mesa.

La "peronización" de la gestión provincial dejó heridos.

Muchos radicales y dirigentes del PRO que apostaron por un esquema transversal observan ahora cómo deben esperar turno detrás de los alcaldes justicialistas para acceder a despachos y respuestas.

El malestar existe.

Pero todavía no se transformó en ruptura.

Porque la política tiene memoria corta, pero los municipios tienen cuentas que pagar todos los meses.


Una interna que agrava el problema


Como si el escenario no fuera suficientemente complejo, el radicalismo cordobés arrastra además su propia crisis doméstica.

La conducción partidaria volvió a quedar bajo tensión alrededor de la figura de Marcos Ferrer, intendente de Río Tercero y principal aliado político de De Loredo.

El debate gira alrededor de la continuidad de las actuales autoridades partidarias y la posibilidad de extender mandatos.

La resistencia interna crece porque muchos sectores recuerdan que quienes hoy conducen la UCR provincial tampoco lograron construir una alternativa electoral competitiva en las últimas legislativas.

Las críticas no vienen solamente desde el mestrismo.

También aparecen desde dirigentes que consideran agotado el esquema de conducción actual.

La discusión parece menor frente al desafío de 2027.

Pero no lo es.

Porque mientras el radicalismo debate reglamentos, otros cuentan intendentes.

Y en política, quien controla el territorio suele terminar controlando el resto.


El reloj ya empezó a correr


La principal preocupación de los intendentes no es la interna radical.

Tampoco la estrategia nacional de Macri.

Mucho menos las disputas ideológicas.

Lo que preocupa es quién va a garantizar gobernabilidad en los próximos dos años.

Quién acerca recursos.

Quién ayuda con obras.

Quién puede evitar que aparezca un rival competitivo en el próximo turno electoral.

Por eso muchos escuchan a De Loredo.

Otros atienden a Bornoroni.

Y casi todos mantienen abierto el teléfono cuando llama alguien del Panal.

La foto actual muestra a un radicalismo intentando evitar una sangría.

A un libertarismo convencido de que puede quedarse con buena parte de la estructura opositora.

Y a un peronismo que, sin necesidad de levantar demasiado la voz, aprovecha cada contradicción ajena.

Falta mucho para 2027.

Pero en Córdoba nadie está jugando para mañana.

Todos están jugando para después.

Y en esa carrera, los intendentes dejaron de ser protagonistas secundarios.

Ahora son el premio mayor.

Lo que tenés que saber sobre la pelea por Córdoba 2027

Rodrigo de Loredo intenta evitar una fuga de intendentes radicales hacia La Libertad Avanza.

Gabriel Bornoroni busca consolidar una estructura territorial propia para convertirse en el candidato libertario.

Martín Llaryora aprovecha la división opositora y mantiene influencia sobre municipios mediante gestión y recursos.

• La UCR cordobesa atraviesa una fuerte discusión interna por su conducción partidaria.

• Los intendentes aparecen como la pieza clave de cualquier armado competitivo para las elecciones provinciales de 2027.

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