La escena se terminó de cocinar durante el fin de semana. En los pasillos de la Legislatura provincial ya circulaba una certeza incómoda para el oficialismo: la oposición estaba en condiciones de reunir quórum para sesionar y convertir a IOMA en el tema central de la agenda bonaerense.
Por eso, cuando llegó la hora de tomar decisiones, el presidente de la Cámara de Diputados, Alejandro Dichiara, optó por correr el tablero. La sesión especial prevista para este lunes fue postergada hasta el jueves.
La explicación formal nunca terminó de convencer a nadie.
En la oposición aseguran que el peronismo necesitaba ganar tiempo. El motivo es sencillo: no consiguieron que el titular de IOMA, Homero Giles, aceptara concurrir a la Legislatura para explicar qué está pasando con la obra social más grande de la provincia.
Sin esa carta sobre la mesa, sostienen distintos bloques opositores, el oficialismo quedó sin argumentos políticos para enfrentar una sesión que prometía ser incómoda.
Porque la crisis ya dejó de ser un problema administrativo. Se convirtió en un problema político.
En la provincia más grande del país, IOMA administra la cobertura médica de más de dos millones de afiliados entre trabajadores estatales, docentes, policías y jubilados.
Lo que durante años fue una discusión de especialistas hoy forma parte de las conversaciones cotidianas en cualquier oficina pública bonaerense.
Los reclamos se multiplican.
Medicamentos que no llegan.
Prácticas demoradas.
Cirugías postergadas.
Prestadores que limitan la atención.
Clínicas que denuncian atrasos en los pagos.
Y afiliados que sienten que pagan cada vez más para recibir cada vez menos.
Los números ayudan a explicar el malestar.
Según denuncian sectores opositores, los descuentos mensuales pasaron de alrededor de 13.000 pesos durante 2023 a cifras cercanas a los 100.000 pesos en la actualidad para muchos afiliados.
Pero el problema no termina ahí.
Cada vez son más frecuentes los copagos y gastos adicionales que terminan afrontando los pacientes para acceder a una consulta médica.
La sensación de desprotección crece.
Y también el enojo.
La discusión de fondo apunta al modelo de financiamiento.
Desde distintos sectores sostienen que los aportes ingresan a Rentas Generales y luego sólo una parte vuelve a la obra social. Esa situación alimenta un viejo reclamo: otorgarle autarquía financiera a IOMA para evitar que sus recursos terminen absorbidos por las necesidades fiscales de la Provincia.
La suspensión de la sesión abrió un nuevo frente político para Axel Kicillof.
El gobernador ya enfrenta tensiones por la inseguridad, conflictos salariales y dificultades financieras derivadas de la caída de recursos nacionales.
Ahora se suma una cuestión especialmente sensible: la salud.
Porque cuando un afiliado no consigue un medicamento oncológico, no accede a una prótesis o debe esperar meses una autorización, el problema deja de ser técnico y se vuelve político.
Desde el PRO fueron directos.
"El peronismo decidió impedir el debate y evitar las explicaciones que la sociedad reclama", señalaron en un comunicado.
También apuntaron contra el gobernador.
"Kicillof destrata una vez más a los afiliados de IOMA", afirmaron.
Desde el espacio Hechos, el diputado Manuel Passaglia eligió una descripción igual de contundente.
"Clínicas que no cobran. Medicamentos oncológicos que no llegan. Autorizaciones que no salen", enumeró.
Y luego disparó una frase que resume el clima opositor.
"El gobernador no está en la provincia, pero evidentemente tampoco está en los problemas de la provincia."
La ofensiva también incluyó a La Libertad Avanza.
El diputado Juanes Osaba sostuvo que el oficialismo está más concentrado en confrontar con la Casa Rosada que en resolver los problemas de la obra social.
La acusación más dura apuntó directamente contra la conducción del organismo.
"Usan la recaudación de los trabajadores como una caja política mientras los pacientes oncológicos mendigan medicamentos", cuestionaron.
Las críticas llegaron incluso desde sectores históricamente moderados.
La radical Alejandra Lorden habló de una oportunidad perdida para brindar respuestas a los afiliados.
Mientras que el presidente del bloque UCR-Cambio Federal, Diego Garciarena, definió la situación como una verdadera catástrofe sanitaria.
No es una palabra menor.
Y tampoco parece casual.
En la política bonaerense hay una regla de hierro.
Los problemas pueden esconderse durante un tiempo.
Pero cuando impactan directamente en la vida cotidiana de millones de personas terminan encontrando un camino hacia el debate público.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo con IOMA.
La postergación de la sesión puede haber evitado una derrota parlamentaria inmediata para el oficialismo.
Pero difícilmente resuelva el problema.
Porque el conflicto sigue ahí.
Las deudas siguen ahí.
Los reclamos siguen ahí.
Y los afiliados también.
El jueves habrá una nueva prueba para el oficialismo.
La pregunta ya no es si la oposición logrará instalar el tema.
Eso ya ocurrió.
La verdadera incógnita es cuánto tiempo más podrá la administración bonaerense evitar dar explicaciones sobre una crisis que golpea de lleno a millones de trabajadores que todos los meses aportan para tener una cobertura que, según denuncian, cada vez funciona peor.
Lo que tenés que saber sobre la crisis de IOMA
• La oposición asegura que tenía quórum para sesionar este lunes y debatir la situación de la obra social.
• El oficialismo postergó la sesión especial hasta el jueves.
• Homero Giles no aceptó asistir a la Legislatura para responder preguntas sobre la gestión.
• Existen reclamos por demoras en prestaciones, medicamentos y autorizaciones.
• Sectores opositores impulsan proyectos para otorgarle autarquía financiera a IOMA.
• La obra social brinda cobertura a más de 2 millones de bonaerenses.