La política argentina tiene una regla tan vieja como efectiva: cuando un dirigente necesita juntar a los propios para explicar que está todo bien, generalmente es porque algo no está tan bien.
Eso parece haber ocurrido esta semana en un restaurante de sushi de Villa Urquiza, donde Karina Milei convocó a unos 70 diputados nacionales de La Libertad Avanza para una cena que oficialmente fue presentada como una reunión laboral distendida. Sin embargo, detrás de los rolls de salmón y las fotos de ocasión se escondía una operación política bastante más ambiciosa.
La hermana presidencial necesitaba mostrar fuerza.
Y necesitaba hacerlo rápido.
Porque mientras la gestión atraviesa turbulencias económicas, conflictos internos y una creciente disputa por el control del poder libertario, empiezan a aparecer jugadores que ya no están dispuestos a esperar instrucciones desde el despacho presidencial.
La principal preocupación tiene nombre y apellido: Patricia Bullrich.
La ministra de Seguridad hace tiempo dejó de comportarse como una funcionaria más. Construye poder propio, arma equipos, suma legisladores y mantiene un canal permanente con Mauricio Macri, quien observa desde la tribuna cómo el experimento libertario empieza a exhibir grietas que hace apenas un año parecían impensadas.
Según trascendió entre los asistentes, Karina tomó la palabra y dejó una definición que sonó menos a análisis y más a orden partidaria.
"No tengan duda que Javier va a ser reelecto en 2027".
La frase no estuvo dirigida a la oposición.
Tampoco al mercado.
Ni siquiera a los gobernadores.
Fue un mensaje hacia adentro.
Porque hoy el problema central de los Milei no está fuera del Gobierno.
Está dentro.
La disputa con Santiago Caputo, el asesor que durante meses concentró buena parte del poder político y comunicacional del oficialismo, sigue abierta aunque nadie la admita públicamente.
De hecho, varios dirigentes libertarios interpretaron la convocatoria como una demostración explícita de fuerza del sector karinista.
Un fundador del espacio lo resumió con crudeza: Karina quiso demostrarle a Javier que ella también puede construir poder propio y que el control de la bancada sigue bajo su órbita.
Traducido al idioma de la política real: quiso contar soldados.
Y la foto parece haberle dado resultado.
Hoy el bloque que conduce Gabriel Bornoroni sigue respondiendo mayoritariamente a la hermana presidencial.
Sin embargo, empiezan a crecer otras terminales de poder.
Por un lado aparece el esquema bullrichista.
Por otro, el armado que conduce Sebastián Pareja, hombre clave en la construcción bonaerense libertaria.
Todavía ninguno amenaza la hegemonía interna.
Pero ambos avanzan.
Y en política los avances pequeños suelen anticipar problemas grandes.
La presencia en la cena de legisladores cercanos a Bullrich fue observada con atención.
Entre ellos estuvieron Silvana Giudici, Damián Arabia y Mariano Campero, dirigentes que mantienen una relación política directa con la ministra.
A ese lote se suman nombres como Sabrina Ajmechet, Verónica Razzini y Alejandro Bongiovanni, todos bajo el paraguas formal del bloque libertario pero con identidad propia.
El dato no es menor.
En una Cámara de Diputados donde el oficialismo sigue lejos de tener mayoría propia, seis o siete legisladores pueden convertirse en una herramienta de presión muy efectiva.
Sobre todo si las diferencias entre Bullrich y Karina continúan escalando.
Por eso la secretaria General intenta contenerlos.
Promete continuidad.
Promete futuro.
Promete reelección.
Porque sabe que el principal activo político de La Libertad Avanza sigue siendo la expectativa de permanencia en el poder.
Si ese activo se deteriora, empiezan los movimientos.
Y los movimientos ya comenzaron.
Mientras tanto, del otro lado de la avenida General Paz, el empresariado observa con creciente cautela.
Muchos de los empresarios que apostaron por Milei ya no hablan solamente de Milei.
Empiezan a preguntar por escenarios alternativos.
Algunos miran a Macri.
Otros tantean una eventual sociedad Macri-Bullrich.
Y varios observan con preocupación el crecimiento territorial de Axel Kicillof, que sigue acumulando volumen político en la Provincia de Buenos Aires.
No porque crean que el gobernador ya tenga resuelta una candidatura presidencial.
Sino porque perciben que el oficialismo dejó de ser un bloque homogéneo.
Y cuando los inversores detectan fisuras en el poder, empiezan a buscar planes de contingencia.
La cena de Villa Urquiza tuvo además una coincidencia incómoda.
Se realizó la misma noche en que comenzó a circular la noticia sobre la muerte del gerente de GenTech, empresa vinculada a Martín Menem.
El tema recorrió mesas, celulares y conversaciones de pasillo.
Pero nadie preguntó.
En el oficialismo aprendieron rápido una lección básica de supervivencia.
Hay temas que conviene no tocar.
Por ahora.
Lo que tenés que saber sobre la cena libertaria
• Karina Milei reunió a unos 70 diputados nacionales en Villa Urquiza.
• El objetivo central fue mostrar volumen político propio dentro del oficialismo.
• Ratificó la apuesta por la reelección de Javier Milei en 2027.
• La disputa con Santiago Caputo sigue siendo uno de los ejes de tensión internos.
• Patricia Bullrich consolida un espacio propio dentro del universo libertario.
• El empresariado ya explora escenarios alternativos para el futuro político argentino.
• La Provincia de Buenos Aires aparece nuevamente como el principal territorio de disputa hacia 2027.