La bomba de tiempo sigue haciendo tic-tac en los fríos pasillos de la Casa Rosada. El blindaje mediático se hizo añicos y ahora los números exponen la peor cara de la gestión oficial. Una reciente encuesta de Management & Fit destapó una olla podrida que hace transpirar frío al mismísimo primer mandatario.
Resulta que la gente no come vidrio y ya le picó el boleto al cuestionado Manuel Adorni. El 42,1% de los consultados cree que Javier Milei no lo echa porque el funcionario guarda información letal. Básicamente, la sociedad percibe que el ex tuitero tiene de rehén a su jefe con carpetazos sobre irregularidades.

La segunda excusa más elegida por los argentinos queda lejísimos con apenas un 21,9%. Esa porción cree que sobrevive por su obsecuente cercanía personal con los hermanos Milei. Queda clarísimo que el relato de la pureza moral y la transparencia institucional se fue directamente por el caño.
El dato es un verdadero misil a la línea de flotación porque atraviesa todas las clases demográficas. Entre las mujeres, el 45,5% asegura que el vocero conserva información hiper sensible sobre el funcionamiento interno del Gobierno. Ya nadie se cree el cuentito del león domador cuando su empleado le marca la cancha.
Los adultos no se quedan atrás a la hora de desconfiar de esta supuesta nueva política. El 44,7% de los mayores de 40 años huele que hay un pacto de silencio mafioso. Saben perfectamente que si el burócrata abre la boca, arrastra a toda la cúpula hacia el abismo.
Las explicaciones baratas ensayadas en las conferencias matutinas ya no convencen ni al núcleo duro. Apenas un minúsculo 19,6% considera que el sujeto atornillado a la silla es inocente o no hay motivos para rajarlo. Es un cadáver político que sigue cobrando un sueldo millonario mientras la calle hierve.
Incluso el poder absoluto en las sombras parece desdibujarse ante este escándalo de proporciones bíblicas. Solo el 6,8% de la opinión pública atribuye su continuidad exclusivamente a una decisión de Karina Milei. La permanencia de este lúmpen estatal ya no es un tema de gestión, sino el resultado de lealtades sucias y equilibrios de poder para no terminar tras las rejas.
Lo que tenés que saber sobre el carpetazo
- El 42% de la sociedad cree que el primer mandatario no despide a su vocero porque este lo tiene amenazado con información confidencial.
- Casi la mitad de las mujeres y adultos mayores perciben un pacto de encubrimiento para ocultar las irregularidades de la actual administración.
- Menos del 20% de los encuestados sigue creyendo en la inocencia del funcionario que se aferra desesperadamente a su cargo.