Todo lo que ocurre en la siempre codiciada Costanera Norte es el mejor ejemplo de cómo se maneja la sucia política porteña a espaldas de la gente. Resulta que Daniel Angelici agigantó tanto su figura que hoy digita casi todas las decisiones importantes de Jorge Macri. El histórico operador radical hace literalmente lo que quiere mientras el Jefe de Gobierno lo mira calladito desde la tribuna.
Como viene contando el colega Ezequiel Spillman en sus picantes informes para Radio Mitre, la influencia del exmandatario de Boca es total y absoluta. Mientras los pulpos empresariales se quedan con los pabellones de Costa Salguero, este lúmpen VIP armó su propio feudo de boliches y salones de eventos pegaditos al agua. Todo esto ocurre bajo la atenta protección de un bloque de legisladores que le responde con una obediencia que asusta.
El desastre no tardó en llegar para exponer la brutal falta de controles estatales sobre estas cajas registradoras amigas del poder. Hace muy poco tiempo, el derrumbe de un techo de luces en el exclusivo Archi Club dejó un saldo de varios heridos y desató un escándalo de proporciones. Según publicó el sitio Mosca de Buenos Aires, los concejales opositores salieron con los tapones de punta denunciando que a los locales del "Tano" absolutamente nadie se anima a inspeccionarlos.
Esta demostración de fuerza bruta para imponer condiciones ya se había sentido fuerte durante la rosca por el nuevo Código Urbanístico de la CABA. Una profunda investigación del portal La Política Online reveló que el radicalismo angelicista frenó en seco la ley para salvar sus negocios. Parece que los muchachos no estaban dispuestos a perder un centavo de recaudación por culpa de un simple espacio verde para los vecinos.
El proyecto original obligaba a los dueños de la tierra a construir un paseo público al borde del río, algo que arruinaba por completo la exclusividad del lugar. Esta medida pasaba directamente por arriba de Morocco y Bali, dos boliches top que el operador judicial maneja con un grupo de socios. Obviamente, movieron los hilos necesarios para embarrar la cancha y lograr que esa molesta idea quedara cajoneada para siempre.
Al final de la jornada, la presión mafiosa surtió efecto y el oscuro dirigente logró que les otorgaran otros jugosos terrenos a cambio para que el curro nocturno quedara intacto. Las cenas semanales compartidas con el mismísimo jefe de Gobierno, que Spillman suele ventilar en su cuenta @ezequielmauro, dejan claro quién manda verdaderamente. La Costanera es la base de operaciones del hombre que controla los destinos de la capital, además de la rosca en la justicia y el siempre millonario negocio del juego.
Lo que tenés que saber sobre el curro porteño
- Daniel Angelici consolidó un imperio de boliches intocables frente al río amparado por legisladores que le responden ciegamente.
- Tras el trágico derrumbe en Archi Club, la oposición denunció la nula fiscalización del Estado sobre los locales del operador radical.
- Sus alfiles frenaron el Código Urbanístico de Jorge Macri para evitar que un paseo público perjudique a sus boliches Morocco y Bali.