martes 23 de junio de 2026 - Edición Nº5115

Nacionales | 23 jun 2026

Carnicería violeta en el conurbano sur

Se partió La Libertad Avanza en Lanús: los soldados de Pareja y la banda de Kravetz se matan por las sobras

15:00 |En esta nota vas a enterarte cómo la tan promocionada unidad anticasta saltó por los aires en uno de los distritos más pesados de la provincia. Te contamos los pormenores de la feroz interna donde los laderos del armador Sebastián Pareja y los operadores del ex funcionario Diego Kravetz se están sacando los ojos, regalándole el municipio en bandeja a La Cámpora. Mientras el intendente Julián Álvarez hace la plancha, los supuestos leones se comportan como hienas hambrientas peleando por un hueso.


El relato de las fuerzas del cielo duró lo que un suspiro en el áspero barro de Lanús. La mesa política libertaria acaba de sufrir una fractura expuesta que dejó la rosca al rojo vivo. Maximiliano Nievas, un histórico dirigente territorial que venía masticando bronca, se hartó del manoseo y pegó el portazo, cortando todo vínculo con la conducción oficial. ¿El blanco de sus palazos? Mariana Ayesa y su hijo Ignacio Moroni, los delegados directos del monje negro provincial, Sebastián Pareja. El rebelde los acusa de manejar el partido como un kiosco familiar, afirmando que a la hora de construir en serio se nota que les queda grande el caramelo, logrando únicamente hundir la imagen del oficialismo nacional.

Desde el búnker de Pareja intentaron ningunear la fuga y embarrar la cancha con chicanas baratas, jurando que toda la movida es puro humo orquestado por Diego Kravetz. El actual número dos de la SIDE, que aterrizó de paracaidista en el mundo violeta tras dejar la intendencia destrozada como parche del fugado Néstor Grindetti, tampoco se quedó callado. Marcelo Villa, el concejal que le cuida la espalda al kravetzismo en el recinto, salió a cruzar feo a la dupla madre-hijo. Les recriminó que sufren de paranoia aguda y gastan más tiempo operando contra sus propios aliados que ejerciendo una verdadera oposición contra el camporismo. Evidentemente, a la cúpula local no le da la nafta para enfrentar a los que cortan el bacalao en el distrito.

La ceguera de estos cruzados de la nueva política resulta verdaderamente patética. Mientras los vecinos del conurbano sobreviven a los asaltos diarios y esquivan los tarifazos, la dirigencia se dedica a medir fuerzas por un par de bancas. En el sector oficial ya clausuraron cualquier canal de diálogo, asegurando que resulta imposible ir en una misma boleta con las huestes del ex secretario de seguridad macrista. Lo único seguro es que esta guerra de ambiciones enanas lo beneficia directamente a Julián Álvarez. Vinieron con el discurso de usar la motosierra contra los privilegios, pero terminaron sacándose los ojos como la peor escoria de la casta tradicional.

Lo que tenés que saber sobre el estallido lanusense:

  • Portazo y denuncias: El referente territorial Maximiliano Nievas abandonó la conducción oficial acusando a Mariana Ayesa e Ignacio Moroni de arruinar al partido con sus pésimos manejos.
  • Humo y espías: Los armadores de Sebastián Pareja minimizaron el abandono y apuntaron los cañones contra el actual ladero de la SIDE, Diego Kravetz, acusándolo de operar para romper la unidad.
  • El factor camporista: El kravetzismo devolvió la gentileza disparando que la mesa chica pierde el tiempo tiroteando a los propios en lugar de marcarle los errores a la floja gestión de Julián Álvarez.
  • Guerra sin cuartel: Las trincheras están cavadas a fondo y desde la coordinación moronista avisan que no existe ninguna chance de acordar listas con los reciclados del PRO.
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