El kirchnerismo duro avanza con una estrategia que, a simple vista de cualquier vecino de a pie, resulta contradictoria: impulsar la candidatura presidencial de una dirigente que no puede ser candidata. Cristina Fernández de Kirchner está inhabilitada para ejercer cargos públicos por la condena firme en la causa Vialidad. Sin embargo, en el laboratorio de San José 1111 esa imposibilidad legal sería, en realidad, la clave maestra del plan. El objetivo no es que la doctora compita en las urnas, sino forzar a la Justicia electoral a rechazar formalmente su boleta.
Con esta maniobra, los muchachos de La Cámpora lograrían dos objetivos políticos de un solo tiro en el barro peronista. Por un lado, reforzarían el relato desgastado de la «proscripción» ante su militancia más fiel. Por el otro, dejarían vacante un lugar que terminaría ocupando quien sea designado como compañero de fórmula. El candidato real se esconderá detrás de un nombre que nunca podrá presentarse. El absurdo total se transforma en herramienta de supervivencia.
Lo llamativo de la jugada es que no necesita ningún resultado concreto en los tribunales de Comodoro Py para funcionar. Alcanza con que el armado exista, se discute en las unidades básicas y ocupe el centro de la escena mediática. Así, todo el peronismo nacional de la República Argentina queda obligado a mirar hacia la Capital Federal. La candidata de esa dirección no puede asumir nunca pero digita el destino de todos.
En consecuencia, la estrategia no busca ganar una elección legal sino ganar tiempo y centralidad frente a la malaria económica. Mientras tanto, Axel Kicillof queda totalmente corrido de la escena central del peronismo. El debate deja de discutir la gestión provincial y empieza a rosquear quién sería el «vice» de una fórmula inhabilitada. Las crónicas de portales especializados como primerapagina.info o InfoPlatense ya venían advirtiendo sobre estas zancadillas sistemáticas de la orga contra el mandatario provincial.
No es la primera vez que el ala dura usa un truco de este calibre para esmerilar al inquilino de la calle 6 en La Plata. De hecho, Máximo Kirchner ya había avivado la interna peronista al apuntar contra el desdoblamiento electoral bonaerense. Aquella disputa legislativa terminó en un consejo de partido partido en tres polos de poder conviviendo de manera incómoda. El gobernador bonaerense es, hoy, el dirigente mejor posicionado del PJ según las encuestas. No obstante, evita visitar el búnker de su madre política y faltó sin aviso al banderazo de Parque Lezama.
Esa distancia prudencial del gobernador del AMBA tiene un costo altísimo en el termómetro del conurbano más profundo. En el entorno de la expresidenta remarcan que existe un 97% de coincidencia entre el electorado propio y el de Kicillof. Por eso consideran "absurdo" que el economista busque diferenciarse en lugar de sumarse dócilmente al armado de la jefa. Una encuesta reservada que maneja el cristinismo asegura que un candidato puro le sacaría 17 puntos a Kicillof. Sobre los 31 que mide hoy el gobernador, el kirchnerismo no descarta dejarlo "solo en las urnas" si no se arrodilla.
Esta nueva tensión se suma a una interna feroz que los portales bonaerenses vienen relatando desde hace largos meses. Antes ya hubo cinco intentos fallidos de acuerdo hermético entre Kicillof y Máximo Kirchner. El propio diputado nacional llegó a plantear en una mesa cerrada de Avellaneda: "Estoy dispuesto a competir" por la conducción total de la estructura partidaria provincial. La candidatura imposible de Cristina no resuelve la interna, sino que la profundiza hasta el límite de la ruptura. Mientras el peronismo discute un nombre de fantasía, la pelea real por el armado del año 2027 sigue sin definición y con el gobernador cada vez más aislado en su propio territorio.
Lo que tenés que saber sobre la interna del PJ
- Inhabilitación: La condena por la causa Vialidad impide legalmente la postulación real de la exmandataria.
- Estrategia oculta: El kirchnerismo busca el rechazo judicial para explotar políticamente el discurso de la proscripción.
- Efecto Kicillof: La maniobra busca vaciar de centralidad al gobernador de la provincia de Buenos Aires para la discusión presidencial del año 2027.
- Amenaza de encuestas: El Instituto Patria agita sondeos donde un candidato bendecido por el dedo de la jefa superaría la intención de voto actual del mandatario bonaerense.