El clima que se respiró en el Parlamento del Norte Grande estuvo lejos de ser protocolar. En los pasillos, durante las reuniones reservadas y en los discursos públicos apareció un mismo diagnóstico: las provincias sienten que la motosierra no distingue colores políticos y que el ajuste nacional terminó golpeando, sobre todo, a los gobiernos subnacionales.
En ese escenario desembarcó la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, Verónica Magario, invitada especialmente a la cumbre en su doble condición de vicegobernadora y presidenta del Foro de Vicegobernadores de la República Argentina (FOVIRA). Su mensaje no dejó margen para las interpretaciones: el conflicto ya no es solamente económico, sino profundamente político.
La dirigente peronista eligió un tono firme, sin estridencias innecesarias, aunque con definiciones dirigidas directamente a la administración de Javier Milei.
"El mayor valor que tiene la Nación son sus 23 provincias, y claramente en esta etapa se han olvidado de ellas", afirmó ante los representantes de buena parte del interior argentino.
No fue una frase aislada. Fue el eje de una intervención construida sobre un reclamo que desde hace meses atraviesa a gobernadores de distintos signos políticos: la caída de la coparticipación, la paralización de obras públicas, el recorte de transferencias discrecionales y la pérdida de recursos que sostienen servicios esenciales.
La reunión realizada en Santiago del Estero mostró algo más que un intercambio institucional. Expuso cómo las provincias comenzaron a coordinar posiciones frente a una Casa Rosada que concentra cada vez más decisiones mientras reduce el flujo de recursos hacia el interior.
Magario sostuvo que el país necesita fortalecer el trabajo conjunto entre jurisdicciones para recuperar una lógica federal que, según su visión, fue desplazada por la política económica nacional.
"Esto implica que nos organicemos muchísimo más, que nos podamos juntar y podamos pensar cómo sacamos adelante a la Argentina", sostuvo.
En el universo político nadie desconoce que detrás de ese planteo también hay un mensaje electoral. El peronismo busca reconstruir una agenda federal capaz de contener tanto a gobernadores como a intendentes, mientras el oficialismo sostiene que el ajuste sobre las provincias era inevitable para alcanzar el equilibrio fiscal.
La discusión ya dejó de ser técnica. Es una pelea por poder.
Porque cuando un gobernador pierde recursos, también pierde capacidad de gestión. Y cuando eso ocurre, el costo político termina cayendo sobre las administraciones locales antes que sobre el Gobierno nacional.
La vicegobernadora bonaerense fue un paso más allá y vinculó la política económica con los cambios en la estructura productiva del país.
"Cada vez tenemos más importaciones, producto de que estamos cambiando trabajo argentino por trabajo del exterior", cuestionó.
También sostuvo que, pese al crecimiento de las exportaciones, las provincias reciben menos ingresos como consecuencia de la reducción de retenciones y del esquema fiscal vigente.
En otro de los pasajes más duros de su discurso afirmó que "la actividad que más creció en Argentina es la actividad financiera", mientras aseguró que el ajuste terminó descargándose sobre las economías provinciales.
La frase más contundente llegó cuando puso un número sobre la mesa.
"Nos han sacado 50 mil millones de dólares a las provincias", aseguró, en referencia al impacto que atribuye a la política fiscal del Gobierno nacional.
Ese dato forma parte del debate político abierto entre Nación y las provincias. Hasta el momento, el Gobierno nacional sostiene que el ajuste responde a la necesidad de ordenar las cuentas públicas y reducir el déficit, mientras los gobernadores insisten en que el costo se trasladó directamente a los distritos.
El encuentro también sirvió para presentar el libro "Argentina Sustentable: El Norte Grande", editado por la Fundación ProYungas, además de desarrollar reuniones técnicas sobre infraestructura junto a representantes de Vialidad Nacional.
Participaron los vicegobernadores Carlos Silva Neder, Alberto Bernis, Antonio Marocco y Miguel Ángel Acevedo, además de autoridades legislativas de Chaco, Corrientes y Catamarca. También enviaron adhesiones representantes de Formosa, Misiones y otras provincias del Norte Grande.
Aunque la agenda formal abordó cuestiones ambientales, de infraestructura y desarrollo regional, el debate terminó orbitando alrededor de un mismo problema: la distribución de recursos.
Porque cuando las cajas empiezan a achicarse, el federalismo deja de ser una consigna constitucional para convertirse en una discusión de supervivencia política.
Magario cerró su intervención con un llamado a construir consensos.
"Con el mayor de los respetos por las diferencias, vamos a lograr los consensos necesarios para levantar esta patria que tanto nos necesita", expresó.
En un país atravesado por la grieta, el mensaje puede sonar aspiracional. Sin embargo, la foto de Santiago del Estero dejó otra lectura: las provincias empiezan a organizarse frente a un Gobierno que decidió administrar el poder desde el centro y ajustar hacia la periferia.
Lo que tenés que saber sobre el reclamo federal
- Verónica Magario participó de la cumbre del Parlamento del Norte Grande como presidenta del FOVIRA.
- Reclamó mayor federalismo y cuestionó el recorte de recursos hacia las provincias.
- Advirtió sobre la caída de la coparticipación y el impacto del ajuste fiscal.
- Aseguró que las provincias perdieron 50 mil millones de dólares por las políticas económicas nacionales.
- El encuentro reunió a autoridades de gran parte del norte argentino para coordinar una agenda común.