jueves 02 de julio de 2026 - Edición Nº5124

Nacionales | 2 jul 2026

Conurbano bajo conmoción

Hallaron enterrada a una exconcejal en Castelar y la acusación contra su hijo destroza a Morón

15:00 |La investigación por el crimen de Graciela Martínez, reconocida abogada y exconcejal de Morón, dejó al descubierto una historia que sacude al oeste del Conurbano. La Justicia sostiene como principal hipótesis que fue asesinada por su propio hijo, quien ya estaba detenido por haber intentado matar a su padre. Detrás del expediente aparecen una confesión inesperada, un allanamiento decisivo y un drama familiar que todavía tiene más preguntas que respuestas.


La política bonaerense está acostumbrada a convivir con escándalos, causas judiciales y disputas de poder. Pero hay episodios que rompen cualquier lógica partidaria y golpean de lleno a la sociedad. El crimen de Graciela Martínez no quedó encerrado en un expediente policial: atravesó a todo Morón porque la víctima era una figura conocida, respetada y con una trayectoria pública que todavía muchos recuerdan.

La escena que encontraron los investigadores parece salida de una novela negra. El cuerpo de la exconcejal apareció enterrado en el fondo de su casa de Castelar, envuelto en bolsas de consorcio y oculto en un pozo de varios metros de profundidad. Para retirarlo fue necesaria la intervención de Bomberos, mientras peritos preservaban cada centímetro del terreno buscando reconstruir qué ocurrió dentro de esa vivienda de la calle Arrecifes.

El dato que terminó de estremecer la causa fue otro. El principal acusado ya estaba preso, pero no por este homicidio. Permanecía detenido en una dependencia de la Ciudad de Buenos Aires luego de ser imputado por el intento de asesinato de su padre, un hombre de 89 años. La investigación ahora intenta determinar la secuencia completa de los hechos y establecer cuándo ocurrió cada ataque.


Una tragedia que nadie vio venir


En los barrios del oeste, esas historias corren rápido. En Castelar todos parecían conocer a Graciela Martínez. Había sido concejal de Morón entre 2001 y 2003, continuaba ejerciendo como abogada y seguía vinculada al ámbito jurídico, incluso participando de encuentros internacionales. Pero quienes la trataban a diario no hablaban de política. Hablaban de una madre.

Los vecinos describieron a una mujer dedicada a su familia. Aseguraban que el vínculo con su hijo era cercano, que él pasaba seguido por la casa y que ella acostumbraba preparar comidas especialmente cuando sabía que iba a visitarla. Esa imagen cotidiana hoy contrasta brutalmente con la hipótesis que sostiene la fiscalía.

La causa comenzó a cambiar de rumbo cuando un amigo del joven decidió presentarse ante la Policía. Según declaró, el acusado le confesó que había matado a su madre. Ese testimonio impulsó el allanamiento que terminó con el hallazgo del cadáver. A partir de allí, el expediente dio un giro definitivo.

Con el avance de las pericias también aparecieron nuevos elementos. La autopsia determinó que Martínez murió como consecuencia de un shock hipovolémico provocado por una herida punzocortante en el cuello, un dato que ahora forma parte central de la acusación judicial.


Un expediente con demasiadas preguntas


Hay algo que suele repetirse en los tribunales del Conurbano bonaerense. Cuando un expediente mezcla violencia intrafamiliar, ocultamiento del cuerpo y una confesión, la investigación nunca termina con el primer impacto mediático.

En este caso todavía quedan numerosos interrogantes abiertos. Los investigadores buscan determinar con precisión la mecánica del crimen, la fecha exacta del homicidio y si existió algún tipo de planificación previa para ocultar el cuerpo. También deberán establecer qué ocurrió entre la muerte de la mujer y el ataque posterior contra el padre del acusado.

Mientras tanto, el caso volvió a instalar otro debate incómodo. La violencia dentro del ámbito familiar sigue siendo una de las formas más difíciles de detectar y prevenir. Muchas veces no deja señales visibles hasta que el desenlace ya es irreversible.

En Morón, además, el impacto tiene una dimensión política inevitable. No porque la investigación apunte a responsabilidades institucionales —hasta ahora no existe ningún elemento que indique eso—, sino porque la víctima había formado parte del Concejo Deliberante y conservaba reconocimiento en distintos ámbitos profesionales y sociales. Su asesinato golpeó también a quienes compartieron con ella años de gestión pública.

La Justicia ahora deberá hacer lo único que importa cuando el ruido mediático se apaga: reconstruir los hechos con pruebas, determinar responsabilidades y llevar el expediente hasta una sentencia. Todo lo demás pertenece al terreno de las especulaciones.

Lo que tenés que saber del crimen de Graciela Martínez

  • Graciela Martínez, de 54 años, era abogada y exconcejal de Morón.
  • Su cuerpo fue hallado enterrado en el patio de su vivienda de Castelar.
  • El principal acusado es su hijo, Carlos Ignacio Costa Martínez.
  • El sospechoso ya estaba detenido por el intento de homicidio de su padre.
  • La investigación comenzó tras la declaración de un amigo que aseguró haber recibido una confesión.
  • La autopsia determinó que la víctima murió por shock hipovolémico causado por una herida cortante en el cuello.
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