El humor social suele anticipar lo que después termina ocurriendo en las urnas. La política argentina tiene una larga historia de dirigentes que ignoraron las señales hasta que el veredicto llegó en forma de voto castigo. Hoy, en la provincia de Buenos Aires, ese termómetro vuelve a marcar fiebre.
La última encuesta de DC Consultores, realizada entre el 23 y el 26 de mayo sobre 1.240 casos distribuidos entre el Conurbano y el interior bonaerense, con un margen de error del 2,5%, deja un mensaje difícil de disimular para la administración de Axel Kicillof. La inseguridad ya no aparece como un problema más: se transformó en el eje alrededor del cual gira toda la evaluación de la gestión.

No es un dato aislado. Es la consecuencia de una acumulación de conflictos que el Gobierno provincial no logra sacar de la agenda pública. Cada nuevo hecho policial vuelve a poner a la Casa de Gobierno de La Plata contra las cuerdas y alimenta una sensación que en política suele ser letal: la percepción de que el Estado corre siempre detrás de los acontecimientos.
Los números son contundentes. El 47,3% de los consultados aseguró que nunca confió en el Gobierno bonaerense, mientras que otro 20,7% afirmó haber perdido la confianza con el correr de la gestión. Apenas un 5,6% sostuvo que hoy confía más que antes y un 26,4% dijo mantener expectativas.
La conclusión política aparece sola. Más de seis de cada diez bonaerenses expresan hoy un vínculo de desconfianza con la administración provincial. En cualquier despacho oficial semejante indicador encendería todas las alarmas.
Hay un aspecto del relevamiento que sobresale por encima del resto. Cuando se preguntó cuál debería ser la prioridad inmediata del gobernador, el 69,8% eligió la inseguridad.
La distancia con el resto de los temas es abrumadora.
La salud pública y la situación del IOMA aparecen muy por detrás con 16,9%. La pobreza reúne 11,5%, mientras que la infraestructura apenas alcanza 1,8%.
El dato explica buena parte del clima político bonaerense. Durante años, el debate giró alrededor de la economía, la inflación o la pérdida del poder adquisitivo. Hoy, al menos dentro de la Provincia, la discusión volvió a la calle.
El miedo volvió a ordenar la agenda pública.
Cada robo violento, cada asesinato o cada episodio de inseguridad que se viraliza en redes sociales termina erosionando un poco más la credibilidad oficial. En ese terreno, la gestión provincial nunca logró construir una narrativa convincente.

La oposición lo sabe y hace tiempo decidió jugar ese partido.
No es casual que referentes de La Libertad Avanza y del PRO insistan casi diariamente con cuestionamientos sobre la política de seguridad provincial. Tampoco sorprende que el propio Javier Milei haya convertido ese tema en uno de los puntos de mayor confrontación con Kicillof.
El estudio incorpora otro dato que golpea de lleno la estrategia económica del gobernador.
Consultados sobre qué debería hacer con el presupuesto provincial, el 45,1% pidió aplicar un esquema similar al impulsado por el Gobierno nacional, con reducción del gasto y búsqueda del déficit cero.
Otro 21,5% reclamó una reingeniería del Estado y frenar nuevas designaciones.
Mientras tanto, 23,3% sostuvo que el camino pasa por incentivar la inversión privada.
Más allá de las diferencias ideológicas, el mensaje parece bastante claro: la sociedad empieza a exigir eficiencia antes que discursos.
Hay otro indicador que merece atención.
Cuando se consultó qué significa hoy un "Estado presente", la enorme mayoría no respondió con más empleados públicos ni con mayor estructura burocrática.
El 79,6% sostuvo que un presupuesto equilibrado debería destinar un 60% a infraestructura y un 40% a gastos corrientes.
Es un dato político de enorme valor porque rompe una discusión histórica del peronismo bonaerense.
La demanda ya no parece ser solamente más Estado.
Empieza a ser un Estado que funcione.
La encuesta también ofrece una radiografía del oficialismo provincial.
En términos de imagen, Kicillof registra 69,1% de valoración negativa.
Sin embargo, dentro del universo peronista sigue siendo quien conserva mayor centralidad política.
La diferencia con el resto del kirchnerismo es evidente.
Máximo Kirchner alcanza 80,9% de imagen negativa.
Mayra Mendoza, 81,7%.
Sergio Massa, 79,6%.
Cuando se pregunta quién representa mejor los valores del espacio, Kicillof obtiene 64,3%, contra 35,7% de Máximo Kirchner.
Ese dato explica buena parte de la tensión que atraviesa hoy al peronismo bonaerense.
Mientras algunos sectores presionan para sostener el liderazgo de La Cámpora, otros empiezan a asumir que el gobernador continúa siendo el dirigente con mayor volumen político dentro del oficialismo, aun cuando atraviesa uno de sus momentos de mayor desgaste.
En paralelo aparece otra disputa silenciosa.
En un escenario sin PASO, Gabriel Katopodis encabeza las preferencias con 25,6%, seguido por Julio Alak con 23,8% y Massa con 17,9%.
Ninguno logra despegar claramente.
Todos aparecen todavía lejos de consolidar un liderazgo competitivo.
Del otro lado del mostrador también hubo novedades.
En un escenario de unidad entre La Libertad Avanza y el PRO, Diego Santilli aparece primero con 31,9% como posible candidato a gobernador.
Detrás se ubican Patricia Bullrich con 23,4% y Guillermo Francos con 19,1%.
Todavía falta mucho para la próxima elección provincial.
Pero en política los climas importan tanto como los votos.
Y el clima que refleja este relevamiento es incómodo para el oficialismo.
Porque cuando la inseguridad monopoliza la conversación pública, la confianza cae y el debate empieza a girar alrededor del gasto y la eficiencia del Estado, los gobiernos dejan de discutir el futuro y pasan a explicar el presente.
Ese suele ser el primer síntoma de un desgaste político serio.
Lo que tenés que saber sobre la encuesta bonaerense
- DC Consultores relevó 1.240 casos entre el 23 y el 26 de mayo.
- El 68% de los consultados no confía o perdió la confianza en la gestión de Axel Kicillof.
- La inseguridad fue señalada por el 69,8% como el principal problema que debe resolver la Provincia.
- El 45,1% reclama un ajuste del gasto similar al impulsado por el Gobierno nacional.
- Kicillof sigue siendo el dirigente con mayor peso dentro del peronismo bonaerense, aunque exhibe 69,1% de imagen negativa.
- Diego Santilli lidera los escenarios opositores medidos para una eventual candidatura a gobernador.