La política del AMBA es un laboratorio implacable donde el pragmatismo siempre devora a la pureza ideológica. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete marcó un cambio en la estrategia política del Gobierno nacional, que ahora busca fortalecer los acuerdos con distintos sectores para consolidar su agenda legislativa y llegar con mayor respaldo a las elecciones presidenciales de 2027. Atrás quedaron los tiempos donde el León tuitero rugía agravios contra los "viejos lobos" de la gestión porteña.
El sismo que provocó la salida de Manuel Adorni, acorralado por el fiscal Gerardo Pollicita debido a inconsistencias patrimoniales suntuosas, obligó a activar un respirador artificial clásico. En ese contexto, La Libertad Avanza comenzó a priorizar el diálogo tanto con gobernadores como con dirigentes del PRO, en una señal de distensión tras meses de fuertes cruces políticos. La urgencia de la realpolitik bonaerense desplazó los berrinches digitales de los influencers libertarios de la Casa Rosada.
La botonera de los 148 billones del presupuesto nacional requiere muñeca entrenada, no consignas abstractas de redes sociales. El objetivo es ampliar la base de apoyo del oficialismo para avanzar con proyectos clave, entre ellos la reforma electoral y la eliminación de las PASO. Para el peronismo de la Provincia de Buenos Aires y los intendentes del conurbano, el nuevo interlocutor representa un lenguaje conocido, estructurado sobre el reparto de recursos y obras.
La jura en el Salón Blanco expuso una postal de pragmatismo explícito que los portales críticos venían anticipando minuciosamente. La designación de Santilli fue interpretada dentro y fuera del Gobierno como un gesto hacia una etapa de mayor apertura. "El Colo se mueve por los negocios", disparaba el mandatario hace tres años, pero hoy prefiere bendecir el frondoso prontuario de gestión de su flamante ministro.
El primer test del nuevo jefe de ministros consistió en sentar a los caciques provinciales en una misma mesa. Su primer acto oficial reunió a gobernadores de distintos espacios políticos y dio inicio a una ronda de encuentros destinada a construir consensos en el Congreso. En los pasillos del Poder Legislativo ya se comenta que las mañas del exvicejefe porteño agilizan trámites que antes naufragaban en la inexperiencia libertaria.
El ajedrez metropolitano obliga a deponer las armas si no se quiere regalar el territorio al peronismo residual. En paralelo, comenzó a tomar fuerza la posibilidad de que La Libertad Avanza y el PRO eviten competir entre sí en la Ciudad de Buenos Aires durante las próximas elecciones locales. Aunque las segundas líneas de Karina Milei desconfían, entienden que una interna sangrienta en el distrito fundacional del macrismo sería suicida.
Los operadores de Balcarce 50 mudaron su búnker de análisis hacia encuestas que revelan un estancamiento del voto puramente libertario. Aunque no existe una negociación formal, en ambos espacioscknowan que el escenario cambió y que un entendimiento ya no está descartado. La supervivencia de la escudería oficialista en el Poder Ejecutivo depende de colonizar el sentido común de la clase media porteña y bonaerense.
El cálculo matemático en los despachos de la jefatura de gabinete es tan frío como el cemento de la avenida General Paz. Desde la Casa Rosada consideran que una eventual alianza podría fortalecer al oficialismo en uno de los principales bastiones del voto no peronista, mientras que en el PRO admiten que un acuerdo con el espacio libertario permitiría mejorar la competitividad electoral y evitar una nueva fragmentación. Nadie quiere ser el responsable de dividir los votos frente al kirchnerismo bonaerense.
El deshielo institucional alcanzó también las oficinas de la calle Uspallata, donde el malestar porteño solía transformarse en cautela. El nuevo clima político también se refleja en la relación entre Javier Milei y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, que mostró señales de acercamiento en las últimas semanas. Los reclamos históricos por los fondos de la coparticipación federal pasaron a un discreto segundo plano de negociación.
Las modificaciones discursivas comenzaron a corporizarse en la agenda pública de manera coordinada y sistemática. Tras un período de marcada tensión, ambos coincidieron en diferentes actividades institucionales y el mandatario porteño comenzó a adoptar posiciones más cercanas al Gobierno nacional en temas como seguridad, orden público y reducción del gasto público. La sintonía fina entre la ministra Patricia Bullrich y los alcaldes vecinales facilitó este puente.
La foto oficial de la asunción ministerial funcionó como un acta de capitulación de las hostilidades mediáticas previas. La participación de Jorge Macri en la jura de Santilli y las recientes apariiciones junto al Presidente fueron leídas como gestos de una relación que busca recomponerse luego de varios meses de distancia. El pragmatismo del clan de Vicente López prefiere asegurar la caja local antes que sostener batallas estériles.
Sin embargo, en el laboratorio de la rosca bonaerense saben perfectamente que la confianza es un bien escaso y reversible. Pese al acercamiento, en ambos espacios aclaran que todavía no existe una definición sobre una alianza electoral y que cualquier entendimiento dependerá de las negociaciones políticas que puedan desarrollarse en los próximos meses. El fantasma de las traiciones legislativas del pasado reciente sobrevuela cada despacho oficial.
El verdadero nudo gordiano de esta tregua no se debate en la televisión sino en reuniones reservadas de carácter hermético. Entre los factores que aparecen como determinantes figura la relación entre Karina Milei y Mauricio Macri, a quien tanto en el PRO como en el oficialismo siguen considerando una figura clave para avanzar en un acuerdo de mayor alcance. La desconfianza mutua entre "El Jefe" y el expresidente sigue intacta, pese a las necesidades compartidas.
La urgencia económica de una recaudación que no arranca acelera los tiempos de los hombres de negocios volcados a la función pública. Mientras tanto, el Gobierno busca dejar atrás la lógica de la confrontación permanente y concentrarse en la construcción de consensos políticos que le permitan sostener su programa de gestión y fortalecer su posicionamiento con vistas a 2027. El león descubrió que para sobrevivir en la jungla del Poder Judicial y las cámaras legislativas, necesita los servicios de los camaleones del asfalto.
Lo que tenés que saber sobre el nuevo gabinete
- Reconfiguración de urgencia: Diego Santilli asumió la Jefatura de Gabinete tras la salida forzada de Manuel Adorni, acorralado por sospechas de enriquecimiento ilícito en los tribunales federales.
- Giro pragmático: El oficialismo congela el discurso anticasta para tejer alianzas de gestión con gobernadores y el PRO con la mira puesta en las reformas electorales del Congreso.
- Pacto metropolitano en debate: La Libertad Avanza y el macrismo exploran un entendimiento en la Ciudad de Buenos Aires para unificar el voto no peronista y blindar las legislativas.
- El factor Macri: El entendimiento definitivo está supeditado a la compleja ingeniería política entre Karina Milei y Mauricio Macri, las terminales de poder real de ambos espacios.