La rosca del AMBA y sus bordes costeros siempre encuentra en los desechos una caja millonaria y un dolor de cabeza vecinal. El intendente de Zárate, Marcelo Matzkin (PRO) busca habilitar el ingreso de basura de ciudades de la región para su tratamiento en un predio operado por un privado, iniciativa que disparó una creciente polémica con opositores y ambientalistas. Lo que en los papeles se vende como un salto hacia la modernidad sustentable, en el barro de la política local huele a urgencia financiera y favores cruzados.
La justificación oficial se apoya exclusivamente en la calculadora de la austeridad de la gestión de la Provincia de Buenos Aires. Argumentando reducción de costos, en la comuna anunciaron que dejarán de disponer los residuos en San Nicolás para comenzar a tratarlos en el predio que en Zárate posee la firma Qualita S.A y que cuenta con autorización provincial. El éxodo de los camiones municipales hacia el norte ya no era sostenible para las arcas de la calle Rivadavia.
Las planillas que manejan en la secretaría de hacienda zarateña exponen números que asustan a cualquier administrador en épocas de vacas flacas. Cerca del municipio se habla de un ahorro de cerca de 200 millones por mes en traslado. Ese oxígeno presupuestario es el principal argumento con el que el Ejecutivo busca neutralizar las críticas de la militancia ecológica.
El plan del alcalde no se agota en las fronteras de su propio territorio y apunta a un esquema de integración metropolitana ambicioso. Además, Matzkin impulsa una regionalización que incluye a Campana, Baradero y Exaltación de la Cruz. El mapa del desecho pretende unificar el norte del conurbano bajo una misma lógica operativa y ambiental.
La verdadera zanahoria de este megaproyecto no es la ecología, sino la creación de un nuevo tributo para las intendencias vecinas. Atado a eso, la creación de una tasa que los distritos vecinos pagarían por disponer su basura en Zárate, lo que abriría una nueva boca de recaudación. Una jugada de manual para financiar la gestión local con recursos girados por jefes comunales de otros signos políticos.
Las trabas en el palacio legislativo local obligaron a recalcular la estrategia parlamentaria del oficialismo. But, para habilitar el ingreso de residuos de otras ciudades es necesario el aval del Concejo Deliberante, donde la oposición demora el tratamiento del proyecto, reclama de mínima una audiencia pública y lanza alertas por el impacto ambiental del tratamiento de la basura de la región. El peronismo y sus aliados decidieron plantar bandera y congelar el expediente en las comisiones.
Ante la falta de manos para aprobar la ordenanza, el intendente apeló a la lapicera y al método del hecho consumado. Frente a eso, Matzkin avanzó esta semana con un decreto que autoriza al municipio a la descarga y disposición final de los residuos en el predio de Qualita ubicado sobre el kilómetro 83.5 de la Ruta Nacional 9. La maniobra jurídica busca cortocircuitar el debate y poner a andar los camiones.
La jugada incluye un bypass legal para uno de los distritos vecinos más populosos del corredor industrial. También habilitó que se traten ahí los residuos de Campana, algo para lo que no necesita aprobación del Concejo, ya que existe un convenio preexistente avalado por ordenanza. El acuerdo de hermandad con el distrito gobernado por el macrismo destrabó la primera fase del plan.
El verdadero nudo del conflicto se traslada ahora a las autorizaciones pendientes para los camiones que vienen de distritos de la pampa húmeda. Lo que está en discusión ahora es si se recibe o no la basura de Baradero y Exaltación de la Cruz. Para esos territorios, la aduana ambiental de los concejales sigue siendo un escollo difícil de sortear.
El texto del polémico decreto deja abierta una hendija legal para eludir futuras votaciones legislativas adversas. Para dejar abierta esa puerta, el decreto de Matzkin establece la facultad de suscribir convenios interjurisdiccionales con los municipios aledaños "con el objeto de delimitar y coordinar los volúmenes de vuelcos diarios, el régimen de ingreso camiones, las tarifas de canon compensatorio si correspondieran" Una delegación de facultades que desató la furia de los bloques opositores.
Los hilos de la negociación política se movieron con intensidad en los despachos de la Cámara de Diputados de la legislatura provincial. Por el tema, Matzkin se comunicó este miércoles con el diputado axelista Diego Nanni, que dejó la intendencia de Exaltación de la Cruz para asumir en la Legislatura, pero que mantiene el control político de ese distrito. La rosca interjurisdiccional une extremos ideológicos impensados cuando la necesidad aprieta.
El resultado de esa charla telefónica fue expuesto por el propio jefe comunal en sus plataformas digitales para presionar al legislativo local. “Me ratificó su pedido que hace ya muchos años viene realizando, incluso ante la Provincia, de poder disponer los residuos domiciliarios de forma regional en el predio de Qualita”, dijo Matzkin en X sobre su charla con Nanni. Una forma de exhibir que el peronismo vecino también necesita el negocio.
La pelota volvió al campo de los ediles locales con un mensaje directo que busca exponerlos ante la opinión pública. Ante eso, el intendente apuntó al Concejo: “Le manifesté mi voluntad de así hacerlo pero que esa aceptación no depende de mí sino del HCD de Zárate”. La estrategia oficialista es trasladar el costo político de la negativa a los concejales que bloquean el tratamiento.
La defensa del proyecto se estructuró bajo el paraguas normativo de las leyes vigentes de la Argentina. Matzkin defendió la regionalización de la disposición de residuos como “un concepto que la propia Ley impone a los municipios”. Según su visión, no se trata de un capricho local sino de una tendencia ambiental obligatoria.
El descargo del mandatario local apeló al pragmatismo crudo frente al purismo de los discursos ambientalistas de la oposición. “A nadie le gusta la basura pero la generamos todos los días. Disponerla de forma adecuada es una obligación de todos. Si aplicáramos el criterio de no regionalización, ¿donde hubiese llevado Zárate los residuos estos 2 años y medio? Entiendo que vivimos en momentos de alto personalismo. Pero nadie se salva solo”, sostuvo el intendente PRO.
La grieta en el recinto local no sólo divide al oficialismo del peronismo, sino que sumó fisuras con los sectores libertarios. La iniciativa plantea resistencia en la oposición, incluso de concejales filo libertarios, como Lautaro Fenestraz. Las fuerzas del cielo locales no están dispuestas a digerir el sapo del basural sin dar pelea.
La voz de los sectores más duros exige frenar la marcha de los camiones hasta tanto no se publiquen los informes de impacto sobre las napas. “Una decisión que puede comprometer el futuro ambiental de Zárate durante décadas debe tomarse con toda la información sobre la mesa, con transparencia y con fundamentos técnicos. Los vecinos merecen respuestas claras. No relatos”, dijo Fenestraz, que reclama una audiencia pública. La tensión promete trasladarse a las calles si se fuerza la ordenanza.
El bloque justicialista mantiene una postura de cautela estratégica, midiendo el humor social antes de jugar su carta definitiva. En el bloque peronista también piden abrir la discusión a los vecinos pero por lo pronto prefieren no hacer manifestaciones públicas sobre el tema. La orden de los caciques del conurbano es esperar el desgaste del intendente macrista.
Sin embargo, los técnicos de la bancada peronista dejaron trascender su principal preocupación estructural en estricto 'off the record'. Fuentes cercanas a esa bancada consultadas por LPO plantearon reparos en términos de impacto ambiental. El cálculo de la durabilidad del predio es el verdadero nudo que alarma a los ingenieros zarateños.
La reducción drástica de la vida útil del suelo de la Ruta 9 es el fantasma que moviliza a los vecinos autoconvocados. “El tema es, cuando dejás entrar residuos de afuera, te quita la vida útil del predio. Si Zárate tira solo, dura 50 años, si viene de otros distritos puede durar 15. No es un tema menor”; señalaron. La batalla por el destino del suelo del norte bonaerense recién empieza y promete nuevos capítulos judiciales.
Lo que tenés que saber sobre la basura en Zárate
El conflicto regional: El intendente Marcelo Matzkin busca convertir a Zárate en el nodo de disposición de residuos de Campana, Baradero y Exaltación de la Cruz para generar una nueva tasa de recaudación municipal.
El bypass legal: Ante el bloqueo de la oposición en el Concejo Deliberante, Matzkin emitió un decreto para autorizar la descarga local en el predio de la empresa Qualita S.A., ahorrando $200 millones mensuales.
Acuerdo político: El intendente tejió puentes con el diputado provincial Diego Nanni para destrabar el ingreso de camiones de distritos vecinos, mientras la oposición denuncia falta de estudios técnicos.
Alerta ecológica: Concejales locales y ambientalistas advierten que recibir los desechos de la región reducirá la vida útil del predio de disposición final de 50 a solo 15 años.