El laboratorio político de la Provincia de Buenos Aires muestra una mutación drástica en la fisonomía del voto opositor. Axel Kicillof aparece como el principal opositor a Javier Milei y le saca casi 13 puntos de ventaja a Cristina. La mística del microestadio de Avellaneda y las recorridas por la tercera sección electoral empiezan a dar dividendos numéricos concretos. Según una encuesta de Casa Tres, el gobernador bonaerense y la ex presidenta ya igualan la imagen positiva de Milei.
La jefatura del rechazo al programa libertario ya no se discute en el Instituto Patria de la Ciudad de Buenos Aires. Kicillof es percibido como el mayor opositor al gobierno con 36 puntos, mientras que Cristina acumula 23%. El peronismo tradicional observa cómo el armado de la gobernación de La Plata absorbe la representación de las barriadas más postergadas del conurbano. El periodismo aparece con 8% y Mauricio Macri y Myriam Bregman tienen 6%.
La ministra de Seguridad, que juega su propio partido en el tablero del poder, sostiene los mejores números globales del ecosistema oficialista. Patricia Bullrich, que en los últimos meses desafió la conducción de Karina Milei, tiene la mejor imagen de la dirigencia política con 45% y 51% de negativa. La funcionaria nacional esquiva el desgaste del ajuste económico polarizando con los piqueteros en los accesos metropolitanos. La siguen Cristina Kirchner con 43%, lo mismo que Kicillof y Javier Milei.
El piso de desaprobación de las principales figuras de la política local se mantiene en niveles alarmantes para la gobernabilidad diaria. Sin embargo, la negativa del presidente llega a 54%, la de Cristina a 55% y la de Kicillof a 51%. El rechazo estructural congela las opciones electorales en los extremos de la grieta metropolitana. Más abajo está Macri con 35 de positiva y 63 de negativa y Karina Milei con 27 de positiva y 65% de negativa.
El rebote técnico que celebran los funcionarios del Palacio de Hacienda en sus redes sociales no logra perforar el desánimo de la calle. A pesar de que la imagen de la gestión libertaria aumentó 3% entre mediados y finales de junio, el trabajo de la analista Mora Jozami deja varios puntos preocupantes para el gobierno. El termómetro de las mesas familiares en el conurbano muestra un escenario de vulnerabilidad extrema.
La preocupación central del oficialismo radica en la pérdida de fe sobre el rumbo de las variables macroeconómicas. El primero está vinculado a las expectativas: el 64% de los consultados manifiestan sentimientos negativos sobre el futuro del país. No se trata de un bache estacional, sino de un proceso de fatiga social extendido en el tiempo. Es una tendencia que comenzó en noviembre de 2025 y se consolidó en 2026. Desde hace cuatro meses se mantiene en 64%.
El desencanto social golpea con fuerza en la base de sustentación que consagró el triunfo de las fuerzas del cielo. Entre los jóvenes entre 16 y 29, el electorado más afín al gobierno, los sentimientos negativos trepan hasta el 59% y entre los mayores de 66 años llegan hasta el 66%. Los jubilados, castigados por la licuación de los haberes mínimos, lideran la desconfianza respecto de las promesas oficiales.
La agenda de preocupaciones de la ciudadanía bonaerense abandonó el monotema de los precios para enfocarse en la supervivencia básica. Respecto de los principales problemas del país, la economía está primera con el 24%, seguida por la corrupción con 17, bajos salarios con 15% y desempleo con 13%. La falta de changas y la pérdida de puestos de trabajo en el cordón industrial del AMBA desplazan viejos temores. La inflación está abajo con tan solo el 2%.
Llegar al último día del mes se transformó en una quimera para la mayoría de los trabajadores del sector informal. El 40% de los consultados del AMBA dicen que su sueldo le alcanza justo o llega sobrado a fin de mes, contra un 58% que tiene dificultades o grandes dificultades. La malaria económica golpea con mayor saña fuera de los límites de la avenida General Paz. En el interior, el 55% dice tener complicaciones con el salario.
La clase media urbana se vio obligada a podar consumos esenciales para hacer frente al tarifazo de los servicios públicos en la Argentina. Ante la pregunta "¿En el último tiempo, ¿resignó algún servicio o actividad que realizaba habitualmente?" un 66% dice que resignó. El repliegue del consumo doméstico estrangula al comercio de cercanía de los centros comerciales del conurbano. A mediados de junio el número era más alto (71%). Quienes mantienen sus consumos habituales subieron del 26 al 30%.
La caída en el nivel de apoyo a la administración central expone grietas internas incluso dentro del propio núcleo duro de votantes. La aprobación de la gestión llega al 40% y la desaprobación al 57%. El desencanto empieza a corporizarse en los sectores que guardaban la esperanza del cambio estructural. El dato curioso es que entre los votantes de Milei, el 21% desaprueba. En el área metropolitana la desaprobación llega al 62% y en el interior al 55%.
El horizonte hacia las próximas elecciones legislativas anticipa un escenario polarizado donde el pesimismo será el gran elector. Un 30% considera que el año próximo la situación de la Argentina estará mejor, un 25% que estará igual y un 42% que estará peor. El margen de error para la Casa Rosada se achica a medida que la recesión se instala en los barrios populares. El 22% de los jóvenes de 16 a 29 años cree que el país va a estar peor y entre los adultos de entre 50 y 65 años los pesimistas alcanzan el 45%.
Lo que tenés que saber sobre la encuesta de Casa Tres
Kicillof al frente: El gobernador de la Provincia de Buenos Aires consolida su rol de líder opositor con 36 puntos, superando por casi 13 puntos a Cristina Kirchner.
Pesimismo consolidado: El 64% de los argentinos mantiene expectativas negativas sobre el futuro del país, una tendencia fija desde hace cuatro meses en 2026.
Fuga de votos: La desaprobación de la gestión presidencial se ubica en el 57%, registrando un 21% de rechazo entre los propios votantes de la lista oficialista.
El drama del salario: En el AMBA, el 58% de los encuestados manifiesta grandes dificultades para llegar a fin de mes, obligando al 66% a recortar actividades habituales.