miércoles 05 de agosto de 2026 - Edición Nº5158

Nacionales | 4 ago 2026

Guerra de cajas en el conurbano

El fuego amigo acorrala a Katopodis por la trampa mortal de las rutas abandonadas

En esta nota te contamos todos los detalles de la feroz embestida legislativa que sacude al peronismo bonaerense, donde la diputada massista Marina Salzmann arrinconó al ministro Gabriel Katopodis tras sus reclamos a la Casa Rosada por la Autopista Presidente Perón. Entre baches históricos en la provincia, la toma ilegal de terrenos y el avance sin freno del narcomenudeo en los corredores oscuros del AMBA, la interna por la obra pública expone las falencias de la gestión de Axel Kicillof.


La interna de la Provincia de Buenos Aires volvió a encenderse por el barro de la infraestructura olvidada. La diputada nacional Marina Salzmann cruzó al ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, por exigir al gobierno nacional el traspaso de la Autopista Presidente Perón desestimando las rutas provinciales como la 40. El pase de facturas entre las tropas de Sergio Massa y el gabinete provincial expuso las fracturas de una rosca política que ya no guarda las formas.

El reproche público dinamitó el relato de la victimización que el oficialismo provincial ensaya frente al ajuste nacional. “Los bonaerenses necesitamos que se termine la ruta provincial 40 que está en muy mal estado y se ha vuelto peligrosa para quienes la transitamos”, disparó la legisladora del Frente Renovador. “Si no hay recursos para terminar las rutas provinciales ¿De dónde van a salir los recursos para la autopista Presidente Perón?”, sentenció la dirigente sin casette.

En las oficinas de La Plata, las prioridades parecen desalineadas de la realidad que mastican a diario los vecinos del conurbano. En las últimas horas, Katopodis reiteró al gobierno libertario el reclamo por el traspaso a la provincia de la Autopista Presidente Perón. El ministro sostiene que la traza estuvo cerca de finalizarse, pero la administración de Javier Milei la paralizó congelando la obra pública.

La megaconstrucción prometía reconfigurar de manera integral la movilidad en el cordón metropolitano. La autopista Perón es el tercer anillo de circunvalación del AMBA. El trazado urbano se pensó para descomprimir el tránsito pesado. El primero es la General Paz y el segundo es la ruta 4.

El proyecto integral acumula deudas históricas que cruzan a diferentes signos políticos. Su traza de la autopista comprende 83 kilómetros en total. Los planos originales unen puntos neurálgicos del mapa bonaerense. Inicia en la intersección del Camino del Buen Ayre y la Ruta 7 y baja hacia el sudoeste para alcanzar la Ruta 2, en La Plata.


Freno, usurpaciones y negocios oscuros


El avance de las máquinas se chocó contra la desidia administrativa y la falta de liquidez. En el tramo inicial faltan terminar unos 5 kilómetros entre Camino del Buen Ayre y Merlo. La parálisis en esa zona genera un cuello de botella constante para miles de automovilistas. En tanto, el tramo final -entre Guernica y La Plata- comprende unos 25 kilómetros que quedarán para otra gestión.

A los giros financieros que no llegan se le suma una maraña dominial que nadie se atreve a destrabar. Más allá de los fondos, la obra presenta problemas de expropiaciones. Las fallas de planificación social saltan a la vista en varios distritos golpeados. Tanto en Merlo, como en Guernica hay viviendas sobre la traza.

El corredor abandonado mutó rápidamente en una zona liberada donde manda la impunidad. La autopista está transitable en casi todos sus tramos, pero sin iluminación, sin colectoras y sin control de seguridad vial. Los automovilistas evitan circular al caer la noche por el peligro latente. Todo genera un escenario ideal para el delito.

Las bandas criminales del territorio aprovecharon la ausencia absoluta del Estado para echar raíces sobre el asfalto abandonado. En los últimos años, la autovía se fue transformando en un corredor vinculado al narcotráfico y al narcomenudeo. Las investigaciones judiciales confirman el monitoreo de maniobras sospechosas en los cruces desiertos. Sin iluminación y sin controles, en jefes criminales se instalaron en las inmediaciones de la autovía.

La infraestructura penitenciaria convirtió a la zona en un enclave estratégico para las mafias. Compraron terrenos baratos y construyeron casas tapiadas. Las fortalezas delictivas proliferaron al amparo de la maleza crecida. Hicieron sus propios accesos de la autopista a sus viviendas. Hay un motivo para esas inversiones: en la traza de la Presidente Perón están instaladas varias cárceles de seguridad.


Pases de factura y promesas rotas


El malestar político saltó de las redes sociales hacia los despachos de la Cámara de Diputados de la Nación. Hace dos semanas, Salzmann presentó en el Congreso un pedido de informes al Ejecutivo Nacional, para saber en qué estado está la obra de la autopista, si existe un plan de mantenimiento y plazos para terminarla. El massismo busca explicaciones oficiales tanto de Nación como del ministerio provincial.

Las deudas viales en la región oeste acumulan décadas de discursos proselitistas vacíos. En cuanto a la ruta provincial 40, la construcción de la doble mano es una deuda histórica. Las promesas incumplidas atraviesan a distintas escuderías políticas por igual. Tanto Daniel Scioli como María Eugenia Vidal habían prometidos las obras, pero nunca avanzaron.

Los tímidos avances logrados en el último tiempo no alcanzaron para solucionar el calvario diario de los automovilistas. Durante el gobierno de Kicillof la obra comenzó y tuvo importantes avances sobre todo en el distrito de Marcos Paz. La geografía del asfalto muestra contrastes insólitos según el municipio que se atraviese. Sin embargo, siete años después aún no está terminada y en el distrito de Merlo los avances son prácticamente nulos.

La paciencia de los vecinos de la Provincia de Buenos Aires se agotó ante los baches destructores de neumáticos y las banquinas desfondadas. “Hay tramos muy deteriorados, baches que no se arreglan y ya representa un peligro para quienes la transitamos”, dicen desde el massismo. El reclamo opositor interno le exige al gobernador Axel Kicillof que deje de mirar a la Casa Rosada y ordene su propia casa. “La Autopista Presidente Perón es una obra frenada por el gobierno nacional y la provincia debería priorizar el mantenimiento y finalización de sus rutas, para que sean un lugar de tránsito seguro y mejoren la conectividad”, agregan.

Lo que tenés que saber sobre la crisis vial en el AMBA

  • Cruce en el peronismo: La diputada massista Marina Salzmann cuestionó duro al ministro Gabriel Katopodis por pedir el traspaso de la Autopista Perón mientras la Ruta Provincial 40 se cae a pedazos.
  • Corredor peligroso: La Autopista Presidente Perón tiene tramos paralizados, carece de iluminación, colectoras y controles, transformándose en una vía clave para el narcomenudeo.
  • Deuda histórica: La doble mano de la Ruta Provincial 40 lleva años de promesas incumplidas en Merlo y Marcos Paz, generando baches profundos y graves riesgos viales.
  • Pedidos al Ejecutivo: El massismo presentó un pedido de informes en el Congreso para exigit precisiones sobre los planes de mantenimiento y finalización de las obras frenadas.
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