La rosca cordobesa se puso al rojo vivo en el territorio donde las urnas queman y los votos se disputan calle por calle. Los intendentes de las principales ciudades de ese distrito (Jesús María, Río Ceballos, Villa Allende, Mendiolaza y La Calera) ya viajaron a Casa Rosada junto con Gabriel Bornoroni, quien construye su propia territorialidad para disputar la Gobernación en 2027, probablemente en el primer cuatrimestre del año. El apriete libertario en el AMBA mediterráneo es directo: o se alinean a las fuerzas del cielo o sufren listas colectoras en sus propios distritos.
Frente al despliegue nacional, la respuesta de la gobernación no se hizo esperar en los pasillos del palacio provincial. Para contrarrestar el movimiento, Llaryora dispuso que el peronista Gustavo Brandan tome a su cargo la relación con los intendentes, y que haga foco en los de Colón, y designó como ministro de Cooperativas a Gabriel Frizza, exintendente de Jesús María por el PRO. El binomio apunta a blindar la caja de las redes de agua, luz e internet que sostienen la vida social en el interior.
El armado institucional de la gestión mediterránea requirió modificaciones inmediatas en los casilleros de la administración. En esa ciudad gobierna el Federico Zárate, el delfín de Luis Picat, el diputado nacional radical que se desafilió para sumarse a LLA. Las viejas lealtades partidarias volaron por los aires ante la tracción de los despachos porteños.
El movimiento de piezas dentro de Córdoba dejó en claro que la estrategia combina experiencia de gestión y territorialidad concreta. Brandán, que fue intentente de Colonia Caroya y ministro de Cooperativas, asumirá en las próximas horas como secretario de Gobierno, en reemplazo del designado jefe de Gabiente Manuel Calvo; mientras que Frizza juró como titular de Cooperativas este jueves. La jugada busca interceder de forma directa en el flujo de fondos hacia los distritos más alejados de la capital.
El manejo de las prestadoras locales resulta determinante para sostener la gobernabilidad en el entramado provincial. En el interior de Córdoba, las cooperativas son un Estado paralelo porque proveen agua, electricidad, internet y servicios financieros. Quien controla ese grifo maneja la paz social y la política diaria de cada municipio.
Las advertencias que bajan de la terminal libertaria a la dirigencia de la zona metropolitana son contundentes. A todos esos intendentes no peronistas de Colón, La Libertad Avanza ya les hizo saber que si no se suman a la alianza libertaria le plantarán un candidato que podría hacerlos perder. La amenaza se apoya en una coincidencia sociológica que preocupa a la oposición tradicional.
El diagnóstico que hacen las consultoras electorales valida la tensión en el armado de las boletas. Se sabe que los electorados liberatrio y del PRO son idénticos. El electorado conservador y de centroderecha responde a los mismos estímulos sin importar la etiqueta partidaria del candidato.
Las excepciones locales no modifican el patrón general de la estrategia puesta en marcha. Hay bemoles en La Calera, pero la lógica es la misma: condicionar a los jefes comunales que buscarán su reelección. El margen de maniobra para los mandatarios vecinales se achica día a día.
El reloj electoral impone tres dilemas tácticos a la dirigencia territorial no peronista de la región. Estos intendentes tienen tres alternativas: adelantar las elecciones municipales 30 días respecto de las provinciales, pegarlas a la fecha que decida Llaryora o postergarlas hasta octubre, y especular con que LLA sea derrotada en la elección provincial y quede desinflada. El calendario pasa a ser el arma defensiva más relevante de los distritos amenazados.
Desde el oficialismo provincial confían en que el tiempo juegue a favor de sus aspiraciones territoriales. Esta es la apuesta del llaryorismo: que los no peronistas dejen la elección local para el segundo semestre de 2027. Un eventual desgaste del proyecto nacional libertario permitiría acomodar las piezas del PJ mediterráneo.
Las voces que recorren el palacio gubernamental reafirman la apuesta por los referentes recientemente nombrados. "Ponemos dos pesos pesados a armar la ingeniería electoral de Colón", confiaron a LPO en El Panal respecto del tándem Brandan-Frizza. Los antecedentes inmediatos justifican la obsesión por este departamento estratégico de la Provincia de Córdoba.
El recuerdo de los comicios pasados mantiene en alerta a la mesa chica de la gobernación. En 2023, Llaryora llevó como vicegobernadora a Myrian Prunotto, también de Colón, y ganó por un puñado de votos (41,2% sobre los 40,1% de Juez). Esos 1,1% de diferencia marcaron la urgencia de no resignar un solo metro de territorio.
La marea violeta del último turno nacional encendió todas las alarmas en el peronismo local. Pero en 2025, en la elección legislativa nacional, LLA sumó 45% y relegó a Schiaretti a los 2,5 puntos. Esas cifras obligaron a barajar y dar de nuevo en la estrategia de alianzas provinciales.
El desembarco de figuras ligadas al espacio amarillo trasciende los cargos del gabinete ejecutivo. El ascenso de Frizza también se lee un gesto hacia los votantes del PRO. La ampliación de las fronteras partidarias incluye nombres de peso en el sistema financiero local.
Las decisiones de la administración provincial buscan captar a la conducción técnica y empresarial. Se suma al desembarco de Hernán Lacunza y del empresario Ércole Felipa en el directorio del Banco de Córdoba. Los cargos clave se abren para contener sectores económicos concentrados.
En el tablero provincial saben perfectamente dónde buscar los apoyos que definen las contiendas ajustadas. En El Panal tienen claro que deben iniciar un juego de seducción al 15% de votantes liberales/conservadores que en elecciones provinciales suelen pendular hacia el peronismo. La conducta de ese segmento ya salvó anteriores gestiones del peronismo cordobés.
La historia electoral reciente demuestra que el votante mediterráneo sabe desdoblar sus preferencias según la contienda. Al menos eso pasó cuando al frente estaba Juan Schiaretti. El gobernador actual busca replicar la fórmula para resistir el embate de la Casa Rosada y retener el poder en 2027.
Lo que tenés que saber sobre la disputa en Colón
- Ofensiva oficialista: Martín Llaryora designó a Gustavo Brandán y Gabriel Frizza para contener el avance libertario en el departamento Colón, el segundo más poblado de la provincia.
- Presión desde Rosada: Gabriel Bornoroni encabeza las gestiones con intendentes de la zona para sumarlos a La Libertad Avanza con vistas a la gobernación en 2027.
- Caja estratégica: El Ministerio de Cooperativas pasa a ser la clave de la negociación, dado que esas entidades manejan luz, agua e internet en las localidades del interior.
- Guiño al voto PRO: La incorporación de Frizza, Hernán Lacunza y Ércole Felipa busca captar el 15% del electorado liberal-conservador para blindar la continuidad del PJ cordobés.